Ciencia y Tecnologia

Coronavirus: nanopartículas de tierra andina de Ecuador aceleran el proceso de diagnóstico

El proyecto desarrollado entre Yachay y Onelabt, busca analizar 384 muestras cada 20 minutos

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Referencial. Estas nanopartículas permiten "purificar las moléculas".EFE

Nanopartículas que se obtienen de una tierra andina y que se procesan en una universidad ecuatoriana, permiten acelerar el proceso de diagnóstico del coronavirus, la pandemia que, por ahora, aventaja en velocidad a la humanidad.

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Y es que con esta técnica, ya usada en otros países del mundo, se podría triplicar la velocidad en que se analizan las muestras, indicó a EFE Hermann Mena, rector de la Universidad estatal de Investigación de Tecnología Experimental "Yachay".

Las "nanopartículas magnéticas" que desarrolla Yachay "permiten purificar las moléculas" de una muestra y, por lo tanto, hacer mucho más rápida la detección del virus, añadió Mena al asegurar que con esta tecnología se pueden analizar "384 pruebas cada 20 minutos".

El rector remarcó que su Universidad y el laboratorio privado "Onelabt", en alianza, han decidido usar esta tecnología para el diagnóstico de muestras, bajo el parámetro de que en el actual momento de contagio del COVID-19 se debe ampliar la cobertura de test a la población.

Según Mena, "100 gramos de este material es suficiente para procesar 200.000 pruebas".

De su lado, Frank Alexis, canciller de Investigación de Yachay, explicó que este tipo de tecnología no es nueva en el mundo, pero que no se la explotaba porque en el pasado no se requería purificar tal cantidad de muestras como las que ahora se necesitan.

De hecho, Yachay Tech lleva ya dos años en esta investigación y desarrollo, pero ahora por el coronavirus, ha tenido que profundizar el estudio para dar respuestas a los requerimientos de la coyuntura.

DE ORIGEN NATURAL

Alexis aseguró que las nanopartículas "básicamente vienen de la tierra", sobre todo de un tipo de suelo que tiene Ecuador y que luego son procesadas en los laboratorios de la Universidad.

La tierra en Ecuador tiene estas nanopartículas que, por lo tanto, son de origen natural y puede contribuir al diagnóstico del COVID-19

Frank Alexis, canciller de Investigación de Yachay

Explicó que este material se pega a las partículas de Acido Ribonucleico (ARN) y "con un magneto se puede purificar a la muestra sin afectar la molécula". "Cuando el ARN está purificado, éste puede ser procesado", analizado y permite anticipar si la muestra corresponde o no al coronavirus, añadió el investigador.

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Agregó que el ARN del virus posee una carga positiva, mientas que las nanopartículas una negativa, por lo que pueden ser atraídas o separadas por un magneto. Esta interacción entre las diferentes cargas permite purificar la muestra para que se pueda determinar si corresponde o no al COVID-19, añadió Alexis.

Yachay, según su rector, se encuentra en un proceso de validación, bajo estándares nacionales e internacionales, para hacer llegar las nanopartículas a todos los laboratorios que tengan los equipos adecuados y lo requieran.

DE LOS CAMARONES AL CORONAVIRUS

De su lado, Franklin Pérez, gerente de Onelabt, aseguró que esta técnica permitiría al país tener un "alto volumen" de resultados de laboratorio para el COVID-19.

Per cápita, Ecuador es uno de los países más castigados del mundo por la pandemia, y con sus más de 22.000 contagiados confirmados y más de 1.500 muertos (entre casos confirmados y probables) es el segundo país de América Latina más afectado, sólo por detrás de Brasil.

La ausencia de pruebas en el primer mes de infección supuso un problema grave para las autoridades, que no pudieron detectar a tiempo el alcance de la pandemia.

Pérez explicó que su laboratorio, que se encuentra en la provincia costera de Santa Elena, estaba dedicado desde hace unos quince años al diagnóstico de enfermedades para camarones, pero que ante la emergencia sanitaria por el coronavirus dirigió su actividad a procesar muestras para detectar la enfermedad viral.

Además, remarcó que la técnica de alto volumen ha sido aplicada en varias naciones del mundo y es respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).