Priscilla Altamirano: “Mi rol es inspirar al resto”

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Priscilla Altamirano: “Mi rol es inspirar al resto”

La presidenta ejecutiva de De Prati encuentra su equilibrio vital en audaces excursiones que comparte con su esposo.

Priscilla Altamirano.
Se especializó en retail en el Tecnológico de Monterrey y un curso especializado en Nueva York denominado Master Class in Retail en el Fashion Institute of Techonology.Álex Lima

El ruido de las calles Luque y Boyacá es opacado por los grandes ventanales del quinto piso del edificio de De Prati. En una de sus oficinas está Priscilla Altamirano (53) quien, desde su celular, elige la ópera ‘Carmen’, de Bizet, y bajo ese ambiente se dispone a ser fotografiada por las cámaras de SEMANA.

Su historia está llena de sorpresas. Desde hace dos décadas dejó de ejercer como bioquímica, sin saber que con el tiempo se convertiría en la presidenta ejecutiva de la empresa.

También está su lado personal, ese que recoge su otra pasión: la excursión en selvas y montañas, y que le ha servido para definir sus metas al andar.

De la bioquímica al sector retail

Al caminar por el centro de Guayaquil, todavía hay quien la llama doctora. “Antes yo era química; en mi día a día pasaba con mandil y mascarilla”, recuerda. En aquel entonces trabajaba en el Instituto Nacional de Higiene y estuvo involucrada en la investigación del cólera tras el terremoto de Bahía de Caráquez. “Había llegado una nueva cepa y yo tenía que incubar esa bacteria”.

Pasaron los años y a la edad de los 30 se divorcia. “Mis dos hijos estaban pequeños y tenía que aumentar mis ingresos, así que empecé a ejercer lo otro que sabía hacer, hablar inglés”.

Es así que llegó a De Prati como traductora. La empresa había contratado a Mr. Kelly, quien fue presidente por una década. Él no hablaba español. “Con el tiempo pidió que me convierta en su asistente. Acepté con la condición de que me permitiera romper el protocolo rígido de una traducción simultánea, y los viernes él me dedicaba un tiempo para explicarme todo lo que yo había traducido durante la semana. Yo quería aprender y así empecé a involucrarme en esta compañía”.

Aquello fue en el año 2000. Durante la mitad del día, trabaja en el departamento de Compras y el resto de horas continuaba traduciendo para Mr. Kelly. En esa reinvención como mujer decide capacitarse y, al poco tiempo, demostró su buen criterio a la hora de tomar decisiones. De ahí que en 2016 asumió la presidencia ejecutiva (durante un período interino), y en 2018 la recibe de manera definitiva.

“Alguna vez le pregunté a Mr. Kelly por qué me contrató para ser su asistente y me dijo: ‘Porque eres química y si entiendes de números vas a entender este negocio’”, nos cuenta. Y admite sentirse afortunada. “Antes la bioquímica me apasionaba, pero hoy esta nueva faceta me genera aún más pasión. Cuántas personas pasan por la vida sin encontrar lo que realmente les mueve. Yo lo he encontrado dos veces”.

Priscilla Altamirano
Priscilla es presidenta ejecutiva de De PratiÁlex Lima

Se reinventaría otra vez

“A veces, cuando miro atrás me pregunto de dónde saqué la fuerza para estudiar, trabajar y, al mismo tiempo, criar a dos niños pequeños. Estudiaba hasta las tres de la mañana porque me sonaba una alarma que me recordaba que debía acostarme y dormir un poco. Y al día siguiente me levantaba para despedir a los niños que se iban a la escuela. Así fue durante dos años y medio. Recuerdo que tenía un diario que compartía con mi hija porque nos veíamos muy poco. Ahí ella me contaba sus cosas y yo le respondía antes de acostarme”.

Esa fortaleza es lo que quiere compartir a las demás. “Mi rol es inspirar al resto; que se preparen y tengan mucha perseverancia. Deben actuar y pensar de una forma que las empodere, que sepan que son capaces”, sugiere.

Si bien en su vida ya ha transitado diferentes facetas, cuando se le pregunta qué le falta por hacer, no duda al contestar. “Tal vez, en algún momento, me reinventaría otra vez. Si ahora suelen decir ‘Priscilla, la que fue bioquímica’, a lo mejor más adelante dirán: ‘Ah, la que fue presidenta de De Prati’”... Con mujeres como ella, los límites dejan de existir.

La excursión como introspección

Con su esposo, Mario, pudo retomar una actividad que estuvo en ella desde la infancia: explorar la naturaleza.

”Mi gusto por la excursión se la debo a mi padre, él me llevaba desde el Cotopaxi hasta el Chimborazo. Esos eran los escapes de las vacaciones en el colegio. Y cuando conocí a mi pareja, nos dimos cuenta de que teníamos la misma afición”. 

Priscilla Altamirano
Disfruta explorar la naturaleza.cortesía

Junto con más personas formaron un grupo que se denomina Los Explorers, “y del cual yo soy la presidenta”, agrega. Es así que con ellos han hecho expediciones extraordinarias. Han estado en páramos, cuevas, montañas, selvas...

“Estuvimos en los Llanganates, en la Cueva de los Tayos. Hemos subido cuatro mil metros de altura y bajado 70 metros bajo tierra”, dice enumerando algunas de ellas.

Esa exposición al peligro no es solo un boom de adrenalina. Es también una forma de aprender lecciones de vida. “Hace aproximadamente tres años, Mario y yo hicimos una de las rutas más demandantes en Carolina del Norte. La zona tenía una alta actividad de osos. En la carpa pensé que iba a ser atravesada por una garra, pero al tercer día aprendí a mirar el miedo desde afuera, y a entender que, la mayoría del tiempo, el temor está solo en la cabeza y toca aprender a enfrentarlo”.

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Recuerdo de una de sus excursiones.cortesía
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Ninguna travesía es producto del azar. Previo a cada una, hay un entrenamiento de seis meses en la cordillera Chongón-Colonche para fortalecer piernas. Y cuando toca el momento de emprender el viaje, lleva en su mochila lo necesario para sobrevivir durante seis días: mapas, brújulas, una lista de alimentos que le sugiere su hija, quien es nutricionista, y el celular, que lo enciende solo en momentos necesarios para que la batería dure.

“Cuando exploramos vamos en silencio, haciendo introspección. Para mí esto es totalmente revitalizador, es lo que le da el equilibrio a mi vida”. La presencia de su esposo en todo ese proceso es fundamental. “Él es quien me complementa, me alienta cuando siento que no doy más y me ayuda a sobreponer mis miedos. En alguna ocasión he estado cerca de la serpiente cascabel, el sonido es escalofriante, y Mario está ahí diciéndome ‘sigue, avanza’. Así tienen que complementarse las parejas”.

Priscilla Altamirano
Priscilla y su esposo Mario.cortesía

Personal

  • Se especializó en retail en el Tecnológico de Monterrey y un curso especializado en Nueva York denominado Master Class in Retail en el Fashion Institute of Techonology.
  • Tiene una maestría en Administración de Empresas.
  • Estudió Química y Farmacia con especialización en Bioquímica.
  • Estudió en los conservatorios Antonio Neumane y Federico Chopin. Tiene un título de pedagogía musical.

“Creo haber hecho más de 20 excursiones en los últimos 10 años. Las lecciones aprendidas las vivo en mi día a día personal y profesional”.Priscilla Altamirano