Buenavida

Pamela Jalil: Una caminante resiliente

La cónsul de Ecuador en Miami habla del dolor de perder a su hijo y enfrentar un divorcio, de sus negocios, el amor familiar y la pasión por caminar.

Pamela Jalil
Pamela JalilCortesía

He tenido decenas de charlas con Pamela Jalil, casi en todas las etapas de su vida, contadas desde que entró a la Universidad. Recuerdo cuánto le impactó conocer sobre el fallecimiento de una compañera de aula y amiga muy querida. A partir de ahí, sospecho yo, valoramos más los encuentros entre colegas y excompañeros. Pamela, actual cónsul de Ecuador en Miami, se califica hoy como una mujer competitiva, y le atribuye a su padre el desarrollo de esa característica. “De niña, él fomentaba que hiciera deporte y tomara riesgos. Cuando íbamos a la playa, hacía ‘media lunas’, me paraba de cabeza, trepaba árboles, montaba caballos, lo que sea...”.

La autonomía y disciplina la aprendió del colegio Alemán Humboldt, donde se graduó y luego de cerciorar su vocación, inicia su carrera de Derecho y la culmina, después de casarse, en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.

Es madre de tres hijas; sin embargo revela que tuvo un hijo varón, Xavier Antonio, quien falleció pocas horas antes del parto, debido a un desprendimiento abrupto de placenta. “Perder un hijo es un dolor en el alma que, de tan intenso, se hace físico. Me dolía de verdad el corazón”.

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Luego de la triste partida, por razones de estudios de su exesposo, la familia empaca maletas y deciden irse a vivir por un año a Inglaterra, tiempo que ella describe como enriquecedor y ‘sanador’ porque la ayudó a sobrellevar el duelo.

Pamela Jalil
Pamela JalilCortesía

También aprovechó para reflexionar sobre esa larga pausa que había hecho en lo profesional, pero a pesar de los cuestionamientos y confrontaciones que se hacía, habían muchos logros que llenaban su vida. Sobre todo, constatar cómo sus hijas iban creciendo favorablemente en todo sentido.

Después del viaje decide volver al medio laboral y trabajar en la Firma de Abogados de su papá y hermano. Al poco tiempo, un nuevo embarazo la invadió de alegría, pero también de ansiedad. “Manuela nació a las 33 semanas, una niña esperada con cierto nerviosismo silencioso, pero su nacimiento nos trajo felicidad, gratitud y bendiciones”.

Foto de Sistema Grana (30976006)

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Supongo yo que Schoenstatt, su escuela de formación y el espacio para vivir su espiritualidad, fue el soporte emocional que le permitió enfrentar su divorcio. Y también, aventurarse a incursionar en nuevos negocios, como el de gerenta de un restaurante que hace años inauguró Lucía Vinueza, y le fue muy bien, aunque ahora solo sea socia.

Caminar, su terapia

Pamela es una deportista, ordena sus ideas caminando y quién sabe si para seguir creciendo intuye que debe hacer el Camino de Santiago. Lo hizo sola. “La magia del sendero solo la entienden quienes lo han hecho. Caminé 11 días desde Sarria a Santiago y desde allí hasta Finisterre. Recorrí cada capítulo de mi vida y los personajes que me han marcado. Enfrentas miedos, los superas, reconoces tus sombras. Te sientes pequeña y grande. Ríes, lloras, crees, te duele, avanzas, retrocedes, te cuesta... Lo logras y al final, te sientes en paz, feliz, desprendida”.

Y justamente, en una de esas caminatas, y como una premonición, decide irse a vivir a Miami, por un tiempo al menos. “Con una hija casada, otra por casarse y una que se iba a estudiar a la Florida. Y así, sin más, cerré la casa, me asesoré y me fui”.

Aunque Pamela no lo cuenta, yo sé que en ese caminar, ella amarra cuatro pulseras en su mochila en honor a cuatro personas muy especiales. Al finalizar el camino, las nombra una a una, porque las tiene muy presentes y siente que necesitan mucha de su fuerza espiritual y su capital de gracias.

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A los pocos días de su llegada a Miami, el huracán Irma hace de las suyas, se impacta al ver a la ciudad destrozada, y corrobora una vez más que somos seres frágiles.

Posteriormente se involucra en el negocio de mantenimiento y diseño de jardines y se bautiza como socia de Terrejardín, publicando en sus redes esta frase: “De las aulas de Derecho, pasando por las artes culinarias, he llegado a la tierra y jardines...”.

Pamela Jalil
Pamela JalilCortesía

La vida, más allá de lo vulnerable que puede ser, tiene sus bondades, el cariño de sus hijas a quienes le place acoger y amar, junto a su madre, quienes son sus consejeras en todo.

Pamela actualmente es la cónsul de Ecuador en Miami, su primer trabajo de servicio público, y está enfocada en ello, prefiere hablar de esa experiencia en otra oportunidad, porque como ella dice, “mi nueva etapa es aún una página en construcción”.

Miami Marathon 2020

Pamela Jalil
Pamela JalilCortesía

El pasado 9 de febrero participó en la Miami Marathon 2020. Confiesa que más que correr, camina, por eso combinó ambas actividades en dicho evento. Participó en representación del país, junto a otros compatriotas, porque para ella “tener una vida activa es tener salud”.

“La lección aprendida hasta ahora y aunque suene a cliché, es salir de la zona de confort, el primer paso para descubrir hasta dónde somos capaces de llegar”.Pamela Jalil

Personal

  • Tiene 54 años.
  • Abogada, graduada en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.
  • Son sus hijos, Xavier Antonio (+), Pamela María, Gabriela María yManuela María Castro Jalil.