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Coronavirus | Diario de una madre en cuarentena, día 23: Nadie se salva solo

"¿Y si quien necesita esa medicina que cuesta, usualmente, 340 dólares y hoy la venden a 1200 fuera tu hijo?". Lee 'Diario de una madre en cuarentena'

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'Diario de una madre en cuarentena'. Desde Guayaquil, Ecuador.StockSnap/Pixabay

Quiero que llegue el día en el que me despierte con una buena noticia. Porque, si bien trato de que la esperanza no decaiga y de mantener el buen humor, me siento muy cansada de que a mi alrededor todo sea tan oscuro.

Me despierto con dolor de cabeza y quiero seguir durmiendo, pero no porque esté especialmente cansada, sino porque no quiero que llegue ese momento de coger el celular y empezar a leer tanta tragedia. Y sí, yo estoy bien, mis hijos y mi esposo están bien, en casa, respetando estrictamente la cuarentena, pero ahí afuera es un desastre y nadie puede vivir feliz de esta manera.

Hay políticos sacando un macabro provecho de lo que estamos viviendo. Provocando que los escenarios de pánico crezcan y creando caos y confusión en las personas. Vamos a tener que revisar la formación ciudadana que estamos dando a nuestros hijos en casa y en los colegios. La educación formal, los colegios, las universidades, van a tener que plantearse, como instituciones, qué es lo que pueden hacer para que quienes dirigen nuestros destinos sean personas a las que les importe, como mínimo, la vida de todos nosotros.

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Qué puedo decir sobre quienes lucran vendiendo medicinas y alimentos a precios tres o cuatro veces más costosos que lo regular. Entiendo perfectamente la ley de oferta y demanda, pero cuando es vida o muerte, ¿en serio nos vamos a poner a pensar tan fríamente el asunto? ¿Y si quien necesitara esa medicina que cuesta, normalmente, 340 dólares y hoy la venden a 1200 fuera tu hijo? ¿Crees que seguirías pensando que la oferta, la demanda y la mar en coche?

Pues yo no. Me escandaliza ahora y no puedo, ni quiero, siquiera imaginar lo que sentiría si necesitara comprar un medicamento a ese precio para alguien de mi familia. El ecuatoriano es un pueblo muy creyente, pero déjenme decirles que no he leído una sola manifestación de desaprobación de estas conductas. Una de las mamás del grupo de WhatsApp que más me está ayudando por estos días, escribió que “ya Dios se encargará de todos los que quieren aprovecharse de las necesidades de los demás”. Yo le agregaría que también deberíamos ocuparnos los seres humanos.

A ese comercio que aumentó sus precios, no comprarle más. A ese proveedor de verduras que quiere cobrar 2 dólares por una libra de tomate, pues no hacerle ningún pedido. A aquellos que quieren cobrar hasta 6 dólares por una docena de huevos, bueno, dejarlos con todos los huevos en stock y que tengan que comerlos ellos. A la persona que vende medicinas a precios exorbitantes habría que denunciarla.

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Pero, claro, para ello deberíamos contar, los ciudadanos, con un teléfono al que llamar para poner estas denuncias (y que sea efectivo), para dejar en evidencia a los más desgraciados en esta desgracia llamada coronavirus en Guayaquil.

Porque hoy siento que los más desafortunados en medio de esta hecatombe no son sólo aquellos que pierden a sus familiares sin poder despedirse. Los más desafortunados son los que están dominados por su mirada comerciante, por un corazón helado que no logra conmoverse, ni siquiera, ante una romería de muertos tirados en las calles.

Con qué cara podrán prometer a sus hijos que vendrá un mundo mejor. Con qué clase de conciencia se va a dormir esa gente.

Pero hay algo que me duele más, todavía, y es pensar en qué clase de persona me convierte el silencio, el dejar que estas cosas pasen y simplemente mirar. Me preocupa este mundo en el que mis hijos pueden ser víctimas de esa gente que busca sacar provecho de nuestra tragedia. Pero también me angustia la posibilidad de que el día de mañana sean ellos quienes abusen de los demás… y ahí es donde pondremos, mi esposo y yo, nuestros máximos esfuerzos.

¿Cómo vive la cuarentena por el coronavirus una madre de dos niños pequeños en Guayaquil, una ciudad que recién conoce y en la que la pandemia causa estragos? Conócelo en 'Diario de una madre en cuarentena'.