Niños en la playa
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Cómo tener unas vacaciones seguras junto al mar

Recomendaciones claras para disfrutar la arena y las olas con tranquilidad, y convertir cada jornada en un recuerdo feliz

La costa ecuatoriana ya despliega su mejor postal: cielo abierto, brisa salina y ese sonido hipnótico de las olas que invita a quedarse hasta el atardecer. Para quienes aman la playa, la temporada es una celebración. Pero si el plan incluye niños pequeños, la diversión debe ir de la mano con prevención. Seguir ciertas recomendaciones marca la diferencia entre un recuerdo divertido y un susto innecesario.

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Hidratación inteligente

El calor costero acelera la pérdida de líquidos en niños, quienes se deshidratan más rápido que los adultos, pues no siempre reconocen la sed o no la expresan con claridad. La American Academy of Pediatrics recomienda ofrecer agua con frecuencia, incluso antes de que aparezca la necesidad. 

Las frutas con alto contenido hídrico -como sandía, melón o naranja- son aliadas naturales. Conviene evitar bebidas azucaradas o gaseosas, ya que no hidratan adecuadamente y pueden generar malestar. Llevar termos con agua fresca y establecer pausas regulares bajo sombra ayuda a mantener el equilibrio corporal.

Respeto al mar

El océano es fascinante, pero impredecible. Los menores nunca deben entrar solos al agua y siempre deben permanecer bajo supervisión directa. Es fundamental observar el estado de las mareas y respetar las banderas de advertencia colocadas en la playa.

Revisar la información del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) antes de salir permite anticipar corrientes fuertes o variaciones inusuales del nivel del mar. Se recomienda ingresar al agua de forma gradual, evitar zonas profundas o con resaca visible y enseñar a los niños a no dar la espalda a las olas. Los inflables no sustituyen la vigilancia adulta constante.

Atención a la arena

Aunque parezca inofensiva, la superficie puede ocultar objetos punzantes como vidrios, conchas rotas o restos metálicos. Antes de que los pequeños jueguen, conviene revisar el área y delimitar un espacio seguro. La Organización Mundial de la Salud advierte sobre infecciones cutáneas cuando existen heridas expuestas en ambientes cálidos y húmedos. 

También es recomendable evitar excavaciones profundas que puedan colapsar y causar atrapamientos accidentales. Mantener sandalias puestas mientras caminan reduce riesgos de cortes o quemaduras por arena caliente. La prevención sencilla evita visitas innecesarias a centros médicos durante las vacaciones.

Protección frente al sol

Según la Organización Mundial de la Salud, la exposición prolongada sin protección aumenta el riesgo de daños cutáneos a largo plazo. Se aconseja aplicar protector solar de amplio espectro (SPF 30 o superior) y reaplicarlo cada dos horas, especialmente tras nadar. La American Academy of Pediatrics indica que los menores de seis meses deben mantenerse fuera de la exposición solar directa y recomienda incluir protector labial con filtro solar. 

Sombreros de ala ancha, gafas con filtro UV y camisetas de manga larga ofrecen defensa adicional. Buscar sombra natural o utilizar parasoles entre las 10:00 y las 16:00 reduce considerablemente el impacto solar.

Herramientas para disfrutar con seguridad

Planificar también es parte del disfrute. Toallas amplias, mudas secas y bolsas impermeables ayudan a mantener comodidad. Incluya juegos de playa seguros como pelotas blandas, baldes y palas de plástico. Llevar un botiquín básico con desinfectante, repelentes y curitas es una medida prudente. 

Incluso la música puede sumar ambiente festivo, siempre a volumen moderado para escuchar advertencias del entorno y no molestar a los demás turistas. Prepararse con anticipación permite que la jornada sea tan memorable como segura.

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