Canastas, viviendas y sillas de ruedas con el aporte solidario

  Buenavida

Canastas, viviendas y sillas de ruedas con el aporte solidario

El Club Rotario La Puntilla ha reforzado su labor con la pandemia.  Entregó tabletas, material didáctico y artículos de limpieza en zonas vulnerables

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Los miembros del club acudieron a Salitre para donar sillas de ruedas.Cortesía

En un año complicado debido a la pandemia de COVID-19, los miembros del Club Rotario La Puntilla se impusieron nuevos retos. Con el lema ‘Rotary abre oportunidades’, llegaron a asilos, a fundaciones y a zonas apartadas. Lo hicieron con alimentos, con tabletas, con material didáctico, con sillas de ruedas y también con la entrega de dos viviendas.

El ingeniero Víctor Flores Sánchez asumió la presidencia del club en julio pasado y junto con los demás miembros, el Comité de Cónyuges y la colaboración de entidades internacionales y locales, llevaron más ayuda, como lo han venido haciendo en los 31 años de existencia de esta agrupación.

En esa ruta solidaria, entregaron en este último semestre 250 sillas de ruedas a diversas instituciones y personas de escasos recursos económicos con problemas de movilidad. Estuvieron en el asilo Sofía Ratinoff de Solimano, donde habitan personas que fueron rescatadas de las calles y que no tienen familiares que se encarguen de ellos. También donaron las sillas a varios municipios para que las hagan llegar a los más necesitados.

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Fasinarm fue parte de los beneficiarios. Ellos recibieron material didáctico, además de kits de alimentos. Los integrantes del club estuvieron también en el recinto San Cristóbal, en el sector Cerecita. Fue allí donde el Comité de Cónyuges entregó una vivienda a la familia integrada por los esposos Haníbal y Pascuala Crespín y por sus tres hijos. También donaron otra casa a una familia de Monte Sinaí, junto con la Fundación Manitos en Acción.

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El Comité de Cónyuges entregó una casa en Monte Sinaí, en Guayaquil,Cortesía

Víctor Flores resalta que este ha sido un año de aceptar pruebas duras y de aprendizajes. “Nos permitió como club acercarnos más a nuestra comunidad”, dice. Por eso, en ese camino de apoyo, se dirigieron al Taller de Costura del Centro de Adolescentes Infractores, en Guayaquil, donde llevaron hilos, telas y accesorios.

Parte de sus actividades fue la entrega de tabletas a escuelas para que sus alumnos tengan acceso a la educación virtual.

Ha sido un semestre movido, pese a las dificultades causadas por la pandemia. Estuvieron también en la Asociación de Enfermos Incurables (AEI) con víveres y artículos de limpieza y en la Fundación Casa del Hombre Doliente, que atraviesa problemas económicos para su subsistencia.

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Para el nuevo año, el club está preparando nuevos retos y asegura que la ayuda, pese a las dificultades, no dejará de llegar.