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Villacreses propone frenar la delincuencia con drones
Propuestas. Dentro de su plan, Villacreses plantea implementar aplicaciones móviles para emitir señales de auxilio: y censar a los taxistas, analizando sus antecedentes, para identificarlos como seguros.

De qué sirve tener piletas, piscinas, una rueda moscovita, más sitios turísticos en la ciudad..., si en cada uno de esos puntos resulta difícil estar tranquilo por miedo a la inseguridad. Es lo que piensa Jorge Villacreses, candidato a la alcaldía de Guayaquil por el partido Movimiento Ecuatoriano Unido (lista 4), al defender su principal propuesta, que se centra en la creación de un escuadrón de drones con cámaras de reconocimiento facial.
La idea es que estos actúen en los diez sectores más conflictivos de la ciudad, donde además propone crear centros de monitoreo. ¿Cómo funcionarán? Cuando llegue una alerta al centro, explica, los dispositivos -que en tamaño, nada se parecen al dron doméstico, si no que son mucho más amplios- saldrán a patrullar.
“Ellos se meterán por las peatonales, se moverán muy rápido y cuando estén frente al detractor, podrán no solo grabarlo e identificarlo con ayuda de la base de datos del Registro Civil; sino que a través de una cámara térmica, podrán saber si están escondidos al interior de un inmueble”.
La respuesta será inmediata y el plan dará resultado, exhorta, porque su proyecto, que hace hincapié no ha podido “ser replicado por nadie”, ha dado ya buenos resultados en países como Chile y China; este último país donde los equipos incluso son usados como artillería.
El candidato asegura que para su ejecución, que se dará durante el primer año de gestión, utilizará $ 25 millones anuales del total del presupuesto municipal. “No quiero ver más barrios enrejados”, agrega.
Y aunque líderes comunitarios como Carlos Guerrero, miembro del Comité Promejoras de Sauces 1, coinciden con él en ese punto, tampoco consideran que los drones sean la mejor opción. “Sería molestoso ver esos aparatos por todos lados, incluso tendría miedo de que eso viole hasta cierto punto tu intimidad”, piensa.
El arquitecto y urbanista David Hidalgo coincide con él al asegurar que la incorporación de este tipo de tecnología está muy lejos de ser la solución al problema de fondo de la delincuencia de Guayaquil. “Grabar asaltos o el rostro del asaltante sirve para tener una evidencia en contra del mismo, pero no hará que el hurto de personas, autos, locales comerciales, residencias..., desaparezca o disminuya considerablemente”.
El urbanismo que previene el crimen, a su juicio, va ligado a modificaciones urbanas tan elementales como, por ejemplo, mejorar el alumbrado público, que es otra de las propuestas de Villacreses; y la dotación de un servicio de transporte público de calidad para los habitantes que viven en sectores vulnerables, y parques educativos que tengan hasta bibliotecas.
En Medellín, que históricamente fue una de las ciudades más violentas de Colombia, retrata, este tipo de gestiones dieron resultado. “Los jóvenes sí tienden a dejar las armas por libros y arte, está comprobado. Estas serían acciones con mejores resultados que la videovigilancia, que mediáticamente aparenta ser una gran medida, pero en la práctica es insuficiente”.
Carolina Mórtola, quien habita en la ciudadela Mucho Lote 2, uno de los sectores de la ciudad donde las rejas en las ventanas, además de los portones en las calles son la medida más común para lidiar con la inseguridad, coincide con ello. “Si a los sectores desatendidos de la urbe se los dotara de servicios como agua potable o alcantarillado, la actitud del habitante sería distinta”.
Es allí, por lo tanto, a donde deben apuntar, “eso es más importante”, reflexiona, al hacer hincapié en que la desigualdad social y económica es el principal detonante para que exista inseguridad.
Sin embargo, para el experto en seguridad Abraham Correa, general de la Policía Nacional en servicio pasivo, el escuadrón de drones sí podría dar resultado, siempre que no se descuiden otras estrategias; como el trabajo con los líderes barriales. “Este es un punto que está huérfano”. Los vecinos, puntualiza, deben ser tomados en cuenta porque son los ojos del barrio y quienes pueden decir en realidad si la delincuencia está o no reduciéndose.
Otros especialistas, como el también experto en seguridad Ricardo Camacho, concuerda en ese punto, pero no en la idea de implementar los dispositivos. “Para qué vamos a tener drones, si se pueden poner cámaras que, como en Londres, están ubicadas en cada cuadra y han dado sorpresas favorables”.
Para él, la solución está en que el Municipio tome la batuta completa en este tema y sea el alcalde quien dirija a la Policía Nacional y fije normas o endurezca las penas. “Ahora si dentro de su función se equipa a los agentes o se colocan drones, es otra cosa, pero eso sería una obra complementaria. El equipo por sí solo difícilmente va a funcionar”.