Rumiando
Un país que solo mira sus problemas y malas noticias, agrava su situación. Ecuador debe mirar hacia la gente que construye, resuelve y avanza en silencio.

La rumiación es un proceso circular, una pesadilla que se repite y crece. No aclara escenarios y tiende a intensificar los abismos emocionales.
En el podcast más escuchado del mundo, The Joe Rogan Experience, Rogan hace una reflexión junto a la psicóloga Abigail Shrier: pensar todo el tiempo en los problemas, hablar todo el tiempo de los problemas, termina haciéndolos crecer. Shrier lo aterriza en términos clínicos: rumiación, el hábito de obsesionarse de forma repetitiva con el propio malestar.
En psicología, la rumiación se define como un patrón de pensamiento repetitivo, centrado en el malestar, sus causas y sus posibles consecuencias, sin avanzar hacia su resolución. Es un proceso circular, una pesadilla que se repite y crece. Lejos de aclarar escenarios, tiende a intensificar abismos emocionales. En palabras simples: enfocarse solo en lo negativo hace que lo negativo crezca.
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Me he sentido un poco así estas semanas, al momento de sentarme a escribir esta columna. Escribir es, en esencia, pensar. Ordenar ideas. En mi caso, también intentar orientar, aportar. Pero la agenda informativa -copada de malas noticias- se repite en un ‘loop’ que no termina. Y entonces uno se estanca. Uno se repite.
En Ecuador también pasan cosas buenas
Estoy rumiando. Y creo que como país, también estamos rumiando. No es que no existan razones. Las hay, de sobra. Las bajezas y oscuridades están ahí, multiplicándose en cada titular. Pero el problema es que dejamos de ver el resto. El resto también existe. Hay gente que construye, que resuelve, que avanza en silencio. Hay espacios donde las cosas funcionan. Hay historias que no entran en la lógica del escándalo ni de la trampa permanente. No las miramos. No las contamos. No nos detenemos en ellas. No son noticia. Pero las necesitamos. Un país que mira solo sus abismos termina creyendo que eso es todo lo que es. Y en ese ‘loop’, la oscuridad se agranda.
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La psicología afirma que la rumiación no se resuelve pensando más sino que se interrumpe. El bucle se rompe desplazando la atención hacia la acción, hacia lo concreto, hacia lo que sí puede transformarse. Recuperar el control de la mente implica moverse de formas muy concretas a otros espacios y a nuevas soluciones.
Como sociedad nos urge algo parecido. No podemos dejar de mirar lo que está mal, pero sí podemos dejar de contemplar un paisaje único. Podemos ampliar nuestra atención, recuperar en buena medida el control y abandonar la angustia donde parece que lo único que nos espera es el abismo.