Ecuador necesita unidad y control democrático ante sus desafíos
Aunque Ecuador no vive guerras internacionales, sí combate a las mafias del narcotráfico y la delincuencia. Los poderes del Estado deben ejercer los contrapesos

Frente a la inseguridad, las crisis climáticas y las dudas sobre la gestión del Gobierno, la ciudadanía sigue siendo el motor de Ecuador.
Cuando se llega a la mayoría de edad y se está cerca de cumplir ocho décadas de vida, con salud y lucidez gracias a Dios, no podemos permitir que nuestro país se destruya por culpa de la indiferencia de sus propios ciudadanos.
Hace un año fue elegido un nuevo gobierno por la mayoría de los ecuatorianos. El pasado 24 de mayo, el joven mandatario presentó su informe de gestión ante la Asamblea Nacional, aunque sus resultados no convencieron a buena parte de la población.
Mientras tanto, el país enfrenta lluvias devastadoras en la Sierra y Amazonía, altas temperaturas en la Costa y la amenaza de nuevos fenómenos climáticos. A ello se suma la inseguridad provocada por el crimen organizado. Sin embargo, los ecuatorianos continúan trabajando y luchando por salir adelante.
Aunque Ecuador no vive guerras internacionales, sí combate a las mafias del narcotráfico y la delincuencia. Lo preocupante es que también existen grupos enquistados en las instituciones públicas que afectan la transparencia y el bienestar colectivo.
Construir un futuro con unidad y cooperación
La reciente reorganización de ministerios busca reducir gastos, pero corre el riesgo de generar más confusión que soluciones. Los poderes del Estado deben ejercer los contrapesos previstos en la Constitución para evitar excesos y proteger la democracia.
En un contexto regional cambiante, Ecuador debe prepararse para construir un futuro seguro, competitivo y abierto a la cooperación internacional. No permitamos que distracciones pasajeras nos hagan olvidar lo esencial: trabajar unidos por el bienestar y el progreso de nuestra nación.
Francisco Medina Manrique