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Las vacaciones estudiantiles
Ya concluyó el periodo escolar del ciclo de la región litoral. Para los estudiantes de escuelas y colegios -niños, adolescentes y jóvenes- se inicia la experiencia social y cultural del disfrute de las vacaciones. Y es precisamente ahora, cuando deben interesarse por ellos, los padres de familia, las autoridades y las instituciones y organizaciones especializadas en la oferta de espacios y actividades creativas, de modo que las vacaciones escolares sean productivas y les generen beneficios.
En estos momentos los estudiantes se sienten “libres” de la presión psicológica y cultural que tienen algunos de los rituales de la educación formal: asistencia obligatoria y puntual, tareas diarias, aportes, exámenes, investigaciones, exposiciones, trabajos grupales, etc. Sentirse sin ese condicionamiento los hace recuperar la capacidad de ser los “dueños de su tiempo libre”. Esto lo asumen como un periodo positivo para distraerse y poder ser “ellos, a su manera”.
Por esto es necesario recordarles a estudiantes y padres de familia que hay un contexto y entorno social y cultural contaminado y tóxico. En el ambiente de la ciudad y del país, en el que viven y actúan los niños, adolescentes y jóvenes están la droga y el libre circular de los portadores de la perdición y muerte de los estudiantes: los microtraficantes y su constante asedio destructor.
Precisamente por la incidencia de este factor negativo en la vida de niños y jóvenes, en este periodo que dura dos meses se deben efectuar múltiples actividades que sirvan para que ellos las aprovechen adecuada y positivamente, al mismo tiempo que las gocen de una manera creativa y útil para su formación corporal y espiritual. Esto significa que deben ser bien utilizadas. Emplear correctamente ese tiempo es importante. Hay que ocuparlo en deportes (de todo tipo), artes plásticas, música, baile y toda clase de acción creativa y recreativa que genere esparcimiento y realización personal.
Esta misma necesidad de “saber gozar” de las vacaciones no solo es una ocupación y acción de los estudiantes. También lo es de los padres de familia, cuanto de las instituciones y organismos que trabajan en estas labores. Por eso es preciso que la sociedad sea capaz de crear espacios y tareas que contribuyan al disfrute sano, imaginativo y productivo de las vacaciones estudiantiles de la región.