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Roque Sevilla: “Ecuador debe apostar al turista de categoria, como hace Seychelles”
EXPRESO pregunta al empresario Roque Sevilla sobre el modelo turístico de Ecuador. “Es un error lo que dijo el ministro Ponce de atraer a 16 millones de visitantes”.

Conseguir lo mismo, con menos. Es simple. Es una de las máximas de la eficiencia económica. Es la apuesta del exalcalde de Quito y presidente del Grupo Futuro, vinculado al mundo del turismo, para la que puede ser la principal industria generadora de ingresos del país: atraer a visitantes con alta capacidad adquisitiva. Que no sean muchos pero que hagan un gasto considerable. Justo lo opuesto a la estrategia oficial.
- Un país con cuatro mundos a poca distancia y buen clima todo el año, ¿por qué no vive Ecuador de ese potencial?
- Esas características dan al país una ventaja competitiva frente a los vecinos. No ofrecemos lo mismo que ellos. Hay que aprovecharla. Pero debemos asumir que siendo un país dolarizado no podemos ser un destino turístico barato. Nunca vamos a serlo. Así que tenemos que ofrecer calidad con precios de dolarización. Lo que no puede pasar es que tengamos una oferta de mala calidad con precios altos. Hay que trazar una política con esas bases.
- ¿Por dónde empezar?
- Por la capacitación del personal. Lo importante es que si eso se supera, puede pasar en Ecuador como pasó en las islas Seychelles. Siendo un régimen comunista y muy pequeño, entendieron que en su cartera de turismo debía primar el promedio de gasto a la cantidad de visitantes.
- ¿Al país no le interesa atraer a mochileros como hasta ahora?
- A mi juicio, la declaración de intenciones del ministro de Turismo, Enrique Ponce, está equivocada. Ecuador no debería buscar atraer 16 millones de turistas, uno por cada habitante. Porque otros países son mucho más baratos y no podemos competir. Es preferible ser selectivo. Atraer a un turismo de alta categoría.
- ¿Está preparada la oferta hotelera para atender a ese perfil?
- Hay que trazar un plan estratégico que comienza por definir qué tipo de destino quiere ser Ecuador. Después viene todo lo demás. Hay que apostar por hoteles nacionales pequeños, que distribuyen los ingresos en la economía nacional, frente al modelo de hotel todo incluido de otras partes. Hay que fijar y aplicar estándares de calidad en los hoteles y en las facilidades turísticas. Hace falta un programa educativo y aprovechar los nichos estratégicos impulsando todo lo que nos da una ventaja competitiva. Por ejemplo, la naturaleza. Somos el país más biodiverso del mundo. Solo hay un Galápagos y un Yasuní en el mundo. La masificación de Machu Picchu da pena. Es un ejemplo de hacia dónde no debemos ir.
- ¿Ha sido provechosa la campaña de promoción turística?
- Ecuador comenzó una campaña y luego hizo una parada. Eso no beneficia. No se puede hacer. Y hay que evitar las similitudes con Perú y Colombia. El país debe diferenciarse y mantener la presencia. En temas de gastronomía, por ejemplo, hay que hacer un esfuerzo mucho mayor para alcanzar a Perú.
- Aparte de la oferta hotelera o de restaurantes, hay otras cuestiones necesarias para atraer turistas. Por ejemplo, la facilidad para moverse dentro de una ciudad o entre lugares, la señalización de puntos de interés, la seguridad. ¿Eso evoluciona al ritmo de desarrollo del país o requiere políticas específicas?
- Cada vez se viaja de forma más independiente y se depende menos de las agencias, que han quedado, sobre todo, para los destinos lejanos o desconocidos como Botswana. Esas facilidades que usted menciona son limitadas en el país. Debería crear una aplicación que indique a qué lugares ir y cómo hacerlo en detalle, qué medios de transporte son de calidad y seguros, qué zonas no lo son. También es importante que las autoridades, tomando conciencia de su rol, atiendan los reclamos de turistas para que se sientan respaldados.
- Lo que falta por hacer: ¿es tarea del Estado, con estrategias, política e inversión, o del sector privado, con capital para mejorar la oferta?
- Es un trabajo conjunto. Pero la empresa puede dar mayor información y servicios a través de internet, en consonancia con las tendencias del mercado, y para eso no necesita al Estado. Para las autoridades, ha llegado el momento de ver la potencialidad del turismo y desarrollar un plan específico. No solo de promoción. También de regulación. Por ejemplo, para mejorar la seguridad alimentaria o la sanitaria. Que el turista esté tranquilo de que se cumplen los estándares y tiene comida de calidad.
- ¿Están en ese punto o aún no?
- Bueno, solo hay que ver cuántas veces aparecen en los medios o dan declaraciones las autoridades de turismo. ¿A quién se escucha más o cuáles son las políticas de las que más se habla: de turismo o de petróleo, de agricultura? Ahí se ve la trascendencia. Hace falta un cambio de mentalidad y que vean la oportunidad de desarrollo como ya pasó con el boom petrolero o bananero.
- En el mejor de los escenarios, ¿cuánto tiempo falta para que Ecuador viva del turismo?
- Es un proceso largo en el que hay que competir con otras industrias. No será menos de 10 años si trabajamos todos sistemáticamente para ajustarnos a lo que demanda y demandará el mercado.
- En el cortísimo plazo, se viene carnaval... ¿qué rol juega en ese plan el turismo nacional?
- Los dos se llaman turismo, pero el nacional y el internacional son dos cosas distintas. Es como producir vehículos o maquinaria pesada. Hay que satisfacer la necesidad del ecuatoriano que es otra a la del visitante extranjero. Busca el descanso, momentos de ocio y calidad a precios razonables. No puede pasar como en Cuba donde los nacionales no pueden acceder a los hoteles de cinco estrellas.