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Diario Expreso Ecuador

Abraham y el sacrificio de Isaac: la historia que esconde la lógica del chivo expiatorio

Una lectura psicológica y simbólica revela por qué uno de los episodios más inquietantes de la Biblia terminó fortaleciendo una creencia milenaria

¿Cuál es la psicología detrás del chivo expiatorio?

¿Cuál es la psicología detrás del chivo expiatorio?Freepik

Mayko Garzozi D.
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La obediencia de Abraham lo convirtió, según las Escrituras, en el padre de la fe. Con el corazón pesado, colocó a su hijo sobre el altar, esperando así probar a Dios su devoción. Un ángel le dijo que soltara el cuchillo y Dios proveyó un carnero para ser degollado en lugar de Isaac.

Difícil imaginar prueba más escabrosa, al punto que sorprende que la creencia en el Dios de Abraham no solo se haya mantenido, sino acrecentado a partir de este episodio. Tiene que haber algo oculto aquí, una lógica que explique por qué la fe salió reforzada después de tan cruel demanda por parte de Dios. La psicología del chivo expiatorio nos pone en buen camino.

El mecanismo del chivo expiatorio

Un chivo expiatorio recibe el castigo que debería ir para otro. No puede ser cualquiera, debe tener rasgos en común con la persona que reemplaza. En el famoso cuento del patito feo, este es diferente de todos los patitos amarillos.

¿Qué tenía entonces de similar a ellos si era visiblemente tan distinto? ¿Por qué no simplemente ignorarlo en vez de burlarse de él? Porque en él veían realizado el miedo propio a ser diferente y por ello lo castigaban. Con violencia contra su hermano expiaban una versión de ellos mismos que no soportaban.

Quienes redactaron la Biblia hicieron de Abraham una figura admirable. Sobre Dios cayó la crueldad del injustificado acto al que recurrió el patriarca para conjurar el sentimiento de impotencia. Pues lo más probable es que el sacrificio fallido de Isaac no fuera obediencia, sino una forma primitiva de ganar el favor de Dios.

El paciente trae a consulta la historia de un otro que le inflige una injusticia. Pero su discurso tiene un punto ciego. El paciente presenta la versión de los hechos que protege su imagen, como hicieran los escribas con su patriarca Abraham, que reescribieron su desesperación en muestra de fe. 

Pero, con el tiempo, sus dichos se debilitan, y se revela quién, o qué, funciona como chivo expiatorio en su relato para poder creer en la versión de sí mismo que tolera.

Abraham fue la figura que permitió a todos los que venimos de esa tradición olvidarnos de los modestos comienzos de un pastor deambulando por los desiertos de Canaán. Los anónimos autores del Génesis se apoyaron en Dios para reescribir una historia del patriarca que todos puedan admirar. El paciente se apoya en su síntoma.

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