Actualidad
Los robots vienen por tu trabajo
Es cuestión de tiempo. Que cinco millones de trabajadores terminen sin empleo reemplazados por un par de miles de máquinas robotizadas no podría tomar más que cuatro años..

Es cuestión de tiempo. Que cinco millones de trabajadores terminen sin empleo reemplazados por un par de miles de máquinas robotizadas no podría tomar más que cuatro años, según el reciente informe del Foro Económico Mundial.
Son buenas noticias, si usted es un robot. Y no las mejores si usted labora en áreas administrativas que, según ‘El futuro de los trabajos’, como se titula el estudio sobre los cambios próximos del 65 % de la fuerza laboral del planeta, son junto a los oficios de escritorio los que registran el mayor riesgo de reducción, en lo que ya se denomina como “la cuarta revolución industrial”.
Las conclusiones de este informe, lejos de crear un escenario laboralmente apocalíptico, dosifican las cifras de hiel con las de miel: para 2035, siete de cada diez trabajadores que hoy son niños estarán ocupando oficios completamente nuevos, inexistentes hasta ahora. Lo que bien podría traducirse en 3 millones de empleos nuevos.
“Esto no es tan nuevo como parece. Hoy los robots inteligentes representan el 10 % del proceso de manufacturación mundial. Ese desplazamiento ha sucedido en la última década”, asegura el economista y catedrático Pedro Muñoz, citando números del Banco Mundial que aborda el tema con mucha más esperanza que temores. En los próximos nueve años esa medición prevé un aumento de 35 puntos porcentuales.
Dependerá, dice Muñoz, de la capacidad de adaptación de las industrias y los países. “Aquellos preparados para dotar de tecnología a la mayor cantidad de ciudadanos y conceder facilidades para la tecnificación de las plantas, subirán primero. Y los que lo hagan primero, tendrán la ventaja en este nuevo mundo laboral”.
La automatización de los procesos no solo plantea un debate áspero sobre el rol de los humanos en las fábricas (¿Hay espacio aún para nosotros?), sino sobre la capacidad de los gobiernos para impulsar a los ciudadanos a una transición que no solo implique reemplazo, sino adaptación. La tarea viene siendo mejor hecha hasta ahora por Japón, que puede sacar pecho de 1.520 robots por cada 10.000 habitantes; en comparación al promedio mundial que se estanca en 50 por 10.000.
Parte de esta tarea, creen los expertos, puede venir de la mano de incentivos en el acceso a la tecnología. Los precios de los robots con capacidades industriales han caído un 27 % en la última década, según el Banco Mundial. Y para la próxima podría caer otro 22 % más. El precio, sin embargo, no es el único factor a tomar en cuenta. Hablamos, finalmente, de humanos.
“Parece un gran reto. Pero, si lo piensas bien, hace diez años la mitad del mundo no sabía utilizar un smartphone. Hoy, es la extensión de la mano de cuatro de cada diez personas del planeta”, asegura Jacob Schmidt, analista de tendencias.
No solo nosotros evolucionamos rápido para comprender la tecnología, al final del día también los robots y nuevos servicios evolucionan para volverse más intuitivos, comprensibles, más fáciles de usar.
La clave, entonces, para frenar el desempleo que anuncian los estudios, podría no estar vinculada a la tecnología sino a la evolución de los trabajos.
“Lo que deberán encontrar los humanos no es la forma de aprender a utilizar la tecnología para mantener sus trabajos”, explica Lisseth Rodas, especialista en Recursos Humanos. “De hecho, los estudios apuntan a la extinción de muchos oficios. ¿Cuáles? Aquellos de baja paga y habilidades medias. Entonces la solución pasa por esquivar esa casilla y dotar de características humanas a nuestros oficios”.
El enfoque de Rodas se encamina más hacia los trabajadores que hacia las herramientas; así como los trabajos con mayor probabilidad de extinción son aquellos de producción en serie, mediciones o tareas rutinarias, los estudios revelan a profesiones como las de los bomberos, artistas, fotógrafos, físicos y clérigos como las de menor probabilidad de desaparición. Todas guardan en común las habilidades sociales, la capacidad de solución de problemas, la creatividad y la reacción espontánea como características de supervivencia.
Si se trata de aquello, entonces todavía podría parecer un alivio seguir siendo periodista. Porque aunque la Asociated Press y otros medios ya producen un 12 % de sus reportes y alertas con inteligencia artificial, este reportaje ha sido firmado por un humano.