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Doña Cruz María y su hija saliendo del Hospital Eugenio Espejo en Quito.Karina Defas

Rifas y préstamos costean el derecho a la salud de Paulina

En el hospital Eugenio Espejo del MSP no hay un medicamento para el tratamiento contra el cáncer.  Los pacientes deben comprarlo con su dinero

Sentada en la orilla a la entrada de emergencias del Hospital de Especialidades Eugenio Espejo, en el centro - norte de Quito, encontramos a Cruz María Angeta, una mujer de la tercera edad que aguarda a que su hija Paulina Moreno, de 40 años de edad, salga de una consulta médica por un cáncer de fosas nasales que enfrenta desde diciembre de este año.

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Pero a más del dolor por el padecimiento de su segunda hija, ella debe enfrentar la falta de dinero para comprar fluorouracilo de 500 mg, uno de los medicamentos para las quimioterapias que en esta casa de salud no hay y debe comprar por su cuenta.

“Mi hija se hace las quimioterapias cada quince días y el doctor dice que debe comprar todos los medicamentos, porque ahorita no hay nada. Gastamos bastante. Mi hija no es afiliada al IESS, desgraciadamente”, dice entre lágrimas Cruz María.

Paulina y Cruz María viven en Pujií, un cantón de la provincia de Cotopaxi. Cada que tienen que acudir a citas médicas a este hospital deben salir de madrugada a Quito y gastan hasta 20 dólares en movilización. La alimentación no cuenta, porque vienen “preparadas” para no comer hasta volver a casa en horas de la tarde.

480 dólarescuesta, aproximadamente, en farmacias externas la ampolla de fluorouracilo de 500 mg.

Ellas cuentan a este Diario que acudieron a Solca para obtener el medicamento a menor costo, pero allá tampoco tienen, porque está escaso y por fuera lo pueden conseguir hasta en $ 480.

Paulina debe realizarse seis ciclos de quimioterapias, cada uno se lo realiza cada 21 días. Va por el quinto. Se indigna, porque su tratamiento lo lleva a cabo en un hospital público, uno de los más importantes de la capital y que es netamente de especialidades, pero que no tiene los recursos para atender su patología.

“Es una enfermedad muy severa. Aparte de que nos aparta de la familia tenemos que estar luchando cada día. Tenemos que hacer muchos sacrificios, como somos de provincia debemos madrugar. Ahora nos va a tocar hacer préstamos, porque no hay dinero. Hemos pensado en hacer rifas”, comentó a EXPRESO muy afligida Paulina tras su cita médica, ayer.

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Pero no es el único caso. Teresa Nazareno tiene un tumor en la pierna izquierda (sarcoma maligno), vive en el norte de Quito y hace dos meses se hace atender en el Hospital Eugenio Espejo, pero lamentablemente ha tenido que poner de su dinero para realizarse las quimioterapias, porque no hay en stock del hospital fluorouracilo.

“Hoy (ayer) fuimos al hospital y nos dijeron que el medicamento no ha llegado. Les dijimos que ya no tenemos de dónde sacar para hacerle la tercera quimioterapia, pero ellos simplemente no dan solución”, comentó a este Diario su hija Joselyn.

La familia de doña Teresa ha gastado más de mil dólares comprando el medicamento para las quimioterapias, ha realizado hasta un encocado solidario. Ahora ya no tiene recursos.