Respeto a la institucionalidad, un mejor país y otros sueños de los votantes
No faltaron quienes sufragaron por el certificado, o los que anularon su elección.

Ciudadanos acudieron a las urnas a votar por su próximo jefe de Estado.
Ecuador ha elegido. Esta segunda vuelta para la Presidencia tiene al país en vilo desde hace semanas, cuando Guillermo Lasso y Andrés Arauz se convirtieron en las opciones elegidas para disputar el puesto de Jefe de Estado.
En medio de la emergencia sanitaria por la COVID-19, con la experiencia previa de la atropellada primera vuelta y la convicción de que votar es parte del deber cívico, cientos de miles de ecuatorianos acudieron a las urnas movidos por diferentes motores ciudadanos.
Hubo un escenario mucho más fluido. Así lo cree Alejandro Franco, un hombre de 52 años que viajó desde Naranjal a la Primavera 2, en Durán, porque no ha cambiado su junta receptora, pese a que ya trabaja en ese lugar. “Al menos ya no encontré fila en mi recinto”, contó con su alcohol y propio bolígrafo en mano.
¿Por qué fuiste a votar? ¿Qué esperas del nuevo Gobierno? Las mejores respuestas van a EXPRESO.
— Blanca Moncada Pesantes (@Blankimonki) April 11, 2021
“Se espera que sea equilibrado el rumbo de las decisiones y que se piense en las personas que más necesitan. Sobre todo en el tema de la pandemia. Hay que pensar en un serio plan de vacunación”, dijo a EXPRESO.
A la tarde, el Consejo Nacional Electoral dijo que la jornada se realizaba con aparente tranquilidad, aunque, como en todas las elecciones, hubo tráfico en varios puntos de la urbe.
Justina Ortiz, de 68 años, caminaba por la Nueve de Octubre y Esmeraldas, a las 11:00 de ayer, con su hija, Luisa Hernández. “Vine caminando desde Machala y Clemente Ballén. Quiero votar porque sé que mi voto va a contribuir a que Ecuador se convierta en un mejor país”, señaló esta adulta mayor, que dice ya haber recibido la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus.
Hubo también quienes, como Karla Mendoza, de 26 años, decidieron anular el voto, porque ninguna opción le pareció correcta. Ella sufragó en el colegio 28 de Mayo y se quejó por la aglomeración en la metrovía. “Que quien gane trabaje por mejorar con leyes las obligaciones que no han cumplido los municipios, como dignificar el transporte público”, dijo.
De allí que pese al escepticismo hay también expectativas. Las miradas generales del votantes quieren respeto a la institucionalidad y a la Constitución, como dijo Isabel Macías, otra votante. O como explicó Luis Núñez, se espera “reactivar la economía del país y evitar pérdidas humanas, que no lleguen a quejarse de lo que encuentran, sino a resolver para cambiar el rumbo del país”.
Roberto Arias es realista. “Los expertos afirman que no saldremos de la crisis hasta 2023. El pronóstico no es alentador, pero esperemos que al menos se intente sobrellevar la situación”.
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