Actualidad
Un solo refugio de mujeres, frente a 15.161 denuncias
En Guayas, un único centro acoge a las víctimas de violencia. Este y otros siete en el país luchan por sobrevivir. La reducción de fondos estatales los preocupa.

El patio de la casa de acogida Hogar de Nazareth está dañado. Dos columpios no funcionan, la resbaladera está oxidada, el césped, muerto. Aún así, para los más de cuarenta niños que ahí residen, este pequeño rincón en medio de una fortaleza de cemento es un paraíso.
Muchos han llegado hasta ahí llorosos y asustados, sosteniendo de la mano a sus madres, que entran por el portón custodiado por un policía, aún más aterradas que ellos. Es un paso definitivo, un refugio para dejar atrás años de golpes, gritos y abusos. Una situación tan común, que solo en 2018 en el país se registraron más de 44.000 denuncias por violencia física, psicológica y sexual contra la mujer y los miembros del núcleo familiar. 15.161 de ellas sucedieron en Guayas.
Sin embargo, las que logran entrar al Hogar de Nazareth, entidad fundada por Hogar de Cristo, son las que tienen suerte; es la única casa de acogida para mujeres víctimas de violencia de género en la provincia. Y tal como está, mantenerla a flote, es un milagro que los diez funcionarios que ahí laboran, obran todos los días.
Al igual que las otras siete casas que existen con este fin en el país, el hogar en Guayas depende de fondos públicos y ayuda privada. Sin embargo, estos no siempre estuvieron garantizados. Hasta el año pasado, el Ministerio de Justicia no firmaba directamente un convenio con las casas, sino que abría una convocatoria pública para designar los fondos concursables. Tras ser aprobadas, recibían un monto para pagar sueldos, comprar alimentos y mantener en pie la casa.
Otras casas, como la Casa Amiga, en Sucumbíos, dependen hasta el día de hoy exclusivamente de oenegés y también deben aplicar, año a año, para poder asegurar su continuidad.
No obstante, las que reciben fondos estatales tampoco tienen asegurada su supervivencia. En una entrevista en agosto del año pasado, Geraldine Guerra, coordinadora de la Red Nacional de Casas de Acogida, indicó que “los fondos que reciben del Estado, corresponden a menos del 40 % del presupuesto anual de cada casa”.
Maira Aguilar, directora de Hogar de Nazareth, indica que este monto cubre aproximadamente el 70 % del funcionamiento, principalmente los sueldos de los profesionales y la alimentación. “Es nuestro financiamiento más importante y es vital, porque cubre los sueldos, la alimentación (una parte), la movilización de las mujeres, el acompañamiento”, explica. Pero sí acepta que hay valores, como la guardia nocturna que realizan por turnos, o ciertos talleres que ofrecen, que ella y los demás funcionarios financian para no desamparar a las mujeres y sus hijos.
Al momento, aún no han firmado el convenio de 2019. La demora se debe, probablemente, a la supresión del Ministerio de Justicia y a los cambios protocolarios del manejo de esa dependencia. Pero Aguilar concede que, con una considerable reducción a los fondos entregados por el Estado para la ‘prevención y reducción de violencia de género y otras violencias’, sí le preocupa el futuro de la casa, pues sin este monto continuar su labor sería casi imposible. Como EXPRESO publicó el 4 de febrero ro de 2019, este monto pasó de más de ocho millones en 2018, a $ 657.646 para este año.
“Lo que recibimos cubre lo estrictamente necesario. Si contáramos con más recursos, podríamos consolidar los procesos, con menos, sería muy difícil... No ofrecemos solo techo y pan, sino que ayudamos a que estas mujeres retomen su plan de vida y no regresen con su agresor”, subrayó.
Este Diario envió un pedido de información a la Secretaría de Derechos Humanos (dependencia que reemplazó al Ministerio de Justicia) con respecto a los montos para las casas de acogida en 2019, pero no hubo respuesta.
Otros datos
Cierre temporal
En 2017, Casa Paula, en Coca, debió cerrar sus puertas durante cuatro meses al no recibir los fondos del Estado a tiempo para continuar funcionando y pagando salarios.
Municipios
Los municipios de urbes como Cuenca y Guayaquil cuentan con proyectos para reducir la violencia, pero no con sus propios centros de acogida. Algunos colaboran con un pequeño porcentaje a las casas que ya existen.