Quito: las discotecas en terapia intensiva

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Quito: las discotecas en terapia intensiva

Pasaron cerradas más de año y medio. Muchas tuvieron que dejar de funcionar definitivamente. Para sobrevivir, otras se hicieron restobares

Foch- discotecas- pandemia
Restobares. La farra en estos espacios está prohibida. Si se incumple el uso de la LUAE, la sanción va desde los $ 3.825 hasta los $ 6.375.Ángelo Chamba/EXPRESO

Pérdidas tras pérdidas. Así es la realidad de los bares y discotecas en la capital. Desde los miércoles hasta los sábados en la avenida La República, en el norte de Quito, era recurrente ver durante los últimos meses del 2021 a varios grupos de jóvenes ingresar a estos lugares de diversión nocturna. El escenario cambió en los últimos fines de semana del año por las medidas y los contagios de COVID-19. Se convirtieron en lugares fantasma.

Para las pasadas fiestas de Navidad y Fin de Año, las expectativas de los propietarios sobre la afluencia eran muy altas, pero no se esperaban la llegada de la variante ómicron. El Municipio capitalino, aunque no adoptó la exigencia del COE Nacional de cerrar estos espacios, resolvió que funcionen con un aforo reducido al 30 %. La decisión fue aceptada a medias por los dueños.

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Desde el 8 de septiembre de 2021 que abrimos como parte del plan piloto, exigimos el certificado de vacunación. No descuidamos el protocolo de bioseguridad. Hemos invertido.

Martha Guerrero,
 Asociación de Propietarios de Bares y Discotecas Badikaia

Martha Guerrero, dueña de un centro y líder de la Asociación de Propietarios de Bares y Discotecas de Quito Badikaia, conversó con EXPRESO. Ella manifestó que las pérdidas económicas siguen siendo terribles, porque “estamos saliendo en contra, no estamos teniendo ninguna ganancia”. Sin embargo, Martha prefiere que los 250 locales que forman parte de su colectivo abran para atender, así sea, a diez clientes, en vez de tener que cerrar. “Es fácil que nos cierren, nos dan tal día y tal fecha y cerramos, pero la apertura es incierta. No queremos que pase lo del 12 de marzo de 2020. Cerramos pensando que serían dos meses, pero se extendió por un año y siete meses”, comentó.

Las inversiones en los bares y discotecas para implementar las medidas de seguridad exigidas por la autoridad son cuantiosas. Su valor oscila entre los $ 15.000 y $ 20.000 dependiendo del tamaño del local. Las principales adecuaciones han girado en torno al sistema de ventilación, como la compra de purificadores de aire.

Pero no queda solo allí la reciente asignación de recursos para este tipo de locales. Aquellas discotecas y bares que se negaron a seguir cerrados antes de la reapertura de los centros de diversión nocturna, le dieron un ‘giro al negocio’: se convirtieron en restobares, lo que consistió en dedicarse a la venta de comida preparada y bebidas alcohólicas. Para esto tuvieron que sacar una nueva Licencia Metropolitana Única para el Ejercicio de Actividades Económicas (LUAE).

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Con este aforo la gente no está llegando a las discotecas. Enero será otro mes de pérdidas. Los feriados de Navidad y Fin de Año fueron malísimos. En un local facturaron solo $ 50.

Cristhian Zamora,
de la Asociación de Bares y Discotecas

Cristhian Zamora lidera la Asociación de Bares y Discotecas (ABDE), que alberga cerca de 200 locales, que en su mayoría se convirtieron a raíz de la pandemia en restobares. “Esta fue la manera que vimos para poder seguir sobreviviendo. Tuvimos que hacer una inversión sobre otra inversión y lo más grave es que no podemos ni siquiera recuperar lo invertido en un primer momento”, cuenta Zamora.

¿Por qué no cierran si tan mala es su situación? Tanto Martha como Cristhian coinciden en que esa no es la solución, porque aunque no tienen ganancias, quieren salvar la infraestructura y la imagen de cada local. Confían en que en los próximos días las autoridades les autoricen incrementar el aforo al 50 %. ¿Y el virus? Dicen no temer, porque según sus registros nadie ha contraído el COVID-19 en un bar o una discoteca.