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Las pioneras en el combate en vuelo marcan el camino

Dos mujeres completan por primera vez en Ecuador la formación para ser pilotos de las Fuerzas Armadas y abren camino para futuras generaciones.

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Graduadas. María José Cueva y Jazmín Pérez, las dos primeras mujeres.Angelo Chamba / EXPRESO
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Las dos primeras mujeres pilotos de combate se graduarán en Manta

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A las 13:35 del miércoles 11 de diciembre dos aviones A29-B, Supertucanos, ingresaron juntos al Ala de Combate 23 de Manta, en Manabí. Atravesaron los arcos de agua y en su aproximación recibieron indicaciones de dos técnicos. Detuvieron su marcha a las 13:39 frente a decenas de pilotos, técnicos y aerotécnicos de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) que lucían sus uniformes azules, verde oliva, gorras y gafas. De las aeronaves descendieron María José Cueva y Jazmín Pérez. La primera es quiteña, la segunda, de Otavalo. Son las primeras mujeres pilotos de combate.

Acababan de cumplir su última misión. Un ejercicio práctico que les llevó hasta el Polígono de Playas, en Posorja, para ejecutar el lanzamiento de una bomba MK82 capaz de abrir un cráter de 2,5 metros de profundidad y 12 metros de ancho. Con esa última misión culminaron el curso ‘Listos para el combate’, junto con otros seis pilotos que esperaron su llegada para la ceremonia tradicional de fin de curso. Las pioneras como pilotos de combate fueron acompañadas por sus instructores. Pertenecen a la promoción 65 de la escuadra Halcones, que tiene 54 años de existencia. 

Los nuevos pilotos recibieron la corona de laureles por haber culminado el curso satisfactoriamente, la argolla de seguridad de las bombas MK 82 que representa su compromiso, hubo brindis, baño en champán, mientras de fondo se escuchaba la canción dedicada a ellos: “Pilotos de combate valientes, caballeros del aire”, decía el coro.

Uno a uno, con sus denominaciones -Pantera, Prajna, Volátil, Joker, Centinela, Tsáchila y Ragnarok- quedaron listos para el combate. También untaron sus manos en aceite quemado como parte de la tradición. Luego recibieron aplausos y felicitaciones de sus compañeros.

Ser piloto de combate fue el sueño de María José y Jazmín. 

Ellas son conscientes de que son pioneras, que abrieron una puerta para que más mujeres se arriesguen y luchen por conseguir su objetivo. Y ese fue su mensaje: la invitación a otras futuras compañeras.

Delgadas, erguidas, firmes, seguras, dejaron familia, novios, amigos y entraron de lleno en su preparación. No estuvo exenta de preocupaciones y emociones, especialmente a la hora de estudiar las maniobras de combate aéreo, contó María José. Ella dejó el taekwondo, que empezó a practicar a los nueve años y que le abrió un cupo para participar en los Juegos Panamericanos de México, al saber que fue admitida para ingresar a la FAE. Tiene dos hermanos y ningún familiar militar, pero sí todo el apoyo de los suyos. Es el orgullo. A diferencia de Jazmín, con un tío y un primo en Fuerzas Armadas.

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Promoción. Los graduados esta semana son la promoción 65 de la escuadra Halcones, que tiene 54 años de existencia.Angelo Chamba / EXPRESO
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Ambas creen en Dios y en él se amparan a la hora de volar. Aunque la promoción 65 del escuadrón Halcones graduó el viernes a ocho pilotos de combate, la atención se centró en ellas. Sus compañeros habían adelantado que así sería y estaban preparados para ese momento. Roberto Pita es uno de los graduados. Desde pequeño quiso ser piloto de combate. Reconoció que la preparación es fuerte, pero el sueño siempre le motivó a seguir. 

Dice que la presencia de mujeres se convirtió en algo cotidiano. Describe a María José como una de las más fuertes. Navegación y ataque es lo que le representó mayor esfuerzo. Afirma que como pilotos no pueden cometer errores porque, en aviación, el primer error es el último.

Para llegar a ese nivel los nuevos pilotos pasaron por una preparación rigurosa con 175 horas teóricas, 36 horas en un simulador en donde se enfrentan a eventuales riesgos que se pudieran presentar en el vuelo, como la presencia de pájaros o condiciones atmosféricas y peligros que tuvieron que sortear y 60 horas prácticas de vuelo. Todo en un año de preparación.

María José siente satisfacción por haber conquistado su sueño, pero al mismo tiempo cree que es una gran responsabilidad, porque piensa que se convierte en una guía para muchas mujeres que vendrán después.

Jazmín quiere seguir avanzando en su carrera. Ahora buscará más calificaciones operativas como ser líder de escuadrilla, que quien lleva a todos hacia un objetivo. También aspira a avanzar hasta la aviación supersónica en unos cinco años. En la última misión, ambas sintieron una combinación de emociones: alegría, felicidad, responsabilidad, saber que el sacrificio valió la pena y que están listas para cumplir las misiones que el Estado les asigne.

El coronel Galo Venegas, comandante del Ala de Combate 23, dijo que la graduación de las pilotos constituye un hito para la fuerza y para el escuadrón de combate. Jorge Rueda, comandante de la Escuela de Aviación de Combate 2313 accidental, destacó que es un día de felicidad por graduar nuevos ‘halcones’ listos para defender a la patria.

El viernes, día de la ceremonia oficial, los familiares lucieron orgullosos por los logros de los ocho pilotos con edades de entre 26 y 28 años. Ahora, muchos piensan dedicar más tiempo a la familia, a la que en ocasiones pasaron meses sin poder abrazar.

FamiliaDurante el año de entrenamiento, los aspirantes pueden pasar meses sin ver a sus familias, por lo que se crea un vínculo muy estrecho entre compañeros.