Un Estado nutrido de impuestos sin la retribución esperada

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Un Estado nutrido de impuestos sin la retribución esperada

Los ciudadanos desconocen la carga tributaria en los productos que adquieren z La rendición de cuentas efectiva es una opción que plantean expertos

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Impuestos. Expertos alertan a la ciudadanía para que conozca los rubros que paga en sus consumos diarios. En algunos valores se incluyen tributos.referencial 

En  Ecuador no existen estudios que determinen un estimado de cuánto pagan los ciudadanos en impuestos según sus remuneraciones anuales o mensuales.

Pero lo que sí hay son los detalles de los valores en recaudaciones tributarias netas. En 2020 el Servicio de Rentas Internas (SRI) registró $ 11.526 millones. Y entre enero y junio de 2021 captó $ 6.990 millones, un 11 % más que en el mismo período del año anterior.

Este Diario realizó un comparativo con el Indicador de Destino de Recursos Monetarios a la Presión Fiscal que se lleva en España, donde se divide cómo los ciudadanos con distintos niveles salariales realizan el pago de impuestos y derivan sus ingresos a través de las compras y consumos de bienes y servicios, entre otros (revisar el gráfico).

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Los principales impuestos recaudatorios en Ecuador son el impuesto al valor agregado (IVA), el impuesto a la renta (IR),    impuesto a los consumos especiales (ICE) y el impuesto a la salida de divisas (ISD), que en el primer trimestre de 2021 acumuló $ 3.000 millones en las arcas fiscales.

No obstante, el abogado tributarista Napoleón Santamaría sostiene que los ecuatorianos pagan más impuestos de los que se imaginan y sin darse cuenta. Lo hacen en los movimientos económicos que realizan a diario.

“La reflexión de la gente es que no llega a la tabla para el pago del impuesto a la renta y por eso no tributa, pero todos los días los paga y hasta en un mismo producto. Por ejemplo, cuando vamos a un local o tienda y compramos una gaseosa, una prenda de vestir o una computadora, en el precio incluyen, además del IVA, aranceles, salida de divisas, ICE, etcétera”.

El empresario Pablo Arosemena señala que una muestra de esta situación son los aranceles, la tarifa que se impone a los productos importados que se comercializan en el país.

“Están por doquier. Si me trepo a un auto, están en él. Si estoy en casa, están en la pasta de dientes. Y así en todo el recorrido del día, en una maquinaria de la fábrica, en los insumos de producción, están escondidos en el costo de las cosas. No    discriminan estrato social, sexo o raza. Los pagamos sin darnos cuenta; no te grava el ingreso, sino el consumo”.

Santamaría y Arosemena concuerdan en que si los ciudadanos conocieran a profundidad de esta realidad, serían capaces de valorar y exigir a las autoridades el uso eficiente de los recursos y una contundente lucha contra la corrupción.

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Impuestos. Expertos alertan a la ciudadanía para que conozca los rubros que paga en sus consumos diarios. En algunos valores se incluyen tributos.

“De los 20 mil millones que produce el Ecuador, 18 mil son por tributos nacionales y municipales. Si el ecuatoriano entendiera que la nación sobrevive y funciona con impuestos y aunque no pague el IR, todos los días paga otros rubros, ahí claro que le dolería lo de la Refinería del Pacífico, los sobreprecios,    el derroche de dinero y las negligencias, porque va a sentir su dinero y se involucrará en la cosa pública y pedirá    firmemente las cuentas”.

Roberto Palacios, catedrático de la Escuela de Negocios de la Espol, explica que en la naturaleza humana está ser económicamente eficiente y buscar siempre su beneficio más rentable. “El ecuatoriano, por su forma de ser, va a tratar de pagarle al Estado la menor cantidad de impuestos; peor aún si no percibe el retorno eficiente de ese impuesto; en consecuencia, lo ve como gasto y pérdida de beneficio” analiza Palacios.

El economista y consultor Álvaro Moreno explica que los aportes de los impuestos se convierten en los beneficios del sistema público bajo las variables “de cuánto recaudas y qué tan bien lo recaudas”.

A ello, se    suma la optimización en los gastos y la política pública que tenga el Gobierno. Y señala que lastimosamente en el país influyen también la ineficiencia y la corrupción.

“La política pública te dice en qué gastar, luego tienes que ver si gastas bien o gastas mal. Básicamente el nivel de inversión se constata en fenómenos de no menos de 10 o 20 años junto con los resultados. Y evidenciando   si han mejorado o empeorado los indicadores sociales, condiciones o calidad de vida de la población”. Según el INEC, el 2020 terminó con una    tasa de pobreza por ingresos del 32%, apenas 4 puntos menos que hace  14 años.

Arosemena agrega que la experiencia vivida en los últimos 14 años se compara a guardar dinero en un “saco roto”, porque se cobraron excesivos impuestos, especialmente a ciertos grupos económicos, y después de ello incluso las autoridades se jactaron de su eficiencia recaudatoria; pero “a ese agujero se destinó la plata para la corrupción. Entonces esto desanima a mucha gente”.

Palacios apunta al comportamiento y aceptación de los contribuyentes: “Si no estuviera manchado por denuncias de corrupción, con seguridad el ecuatoriano fuera muy consciente y pagaría con gusto los impuestos que le toca pagar, pero eso no es así aquí”.

No obstante, Santamaría aspira a que los ciudadanos de todos los estratos se empoderen y se “quiten de la cabeza que el Estado produce plata”, de manera que entiendan su funcionamiento y ordenen una verdadera rendición de cuentas.

Expone que una opción podría ser la publicación detallada, constatable y real de lo ejecutado con el presupuesto. Como se realiza en el condado de York en Inglaterra. Ahí se notifica por correo y otros medios de comunicación la contabilidad de los impuestos, tributos, tasas y más valores recaudados    y el destino de ese dinero. Así se generará un hábito transparente y “la autoridad tendrá miedo de caer en corrupción”, concluye.