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Necesario blindaje
Hay un aspecto que, en torno a la gestión municipal de Guayaquil, ha generado inquietudes y controversias: la necesidad de un blindaje para que la gobernabilidad en la ciudad más grande del país esté exenta de malos manejos, negociados, clientelismos y aprovechamientos personales o de grupo. Esta preocupación es entendible si nos retrotraemos a lo que ocurrió cuando el Cabildo estuvo en manos del populismo, y fue rescatado luego por el pronunciamiento ciudadano en las urnas. ¿Cómo olvidar el calamitoso paisaje urbano con las esquinas convertidas en basureros, los desagües en domicilio de ratas y las dependencias municipales en centros de chantaje, presión y violencia? ¿Cómo cerrar los ojos ante lo que constituyó una vergüenza, al observar que los recursos del pueblo sirvieron para mantener fuerzas de acoso y presión contra quienes se buscaban los medios para sobrevivir, y contra quienes manifestaban su desagrado por esa forma de manejar el estamento más importante de la gestión citadina?. De ahí surge, y con total justificación, la propuesta de blindar el modelo de desarrollo municipal que, iniciado con el alcalde León Febres-Cordero, ha tenido una secuencia de eficiencia, transparencia y decisión, que cubre una fase de larga duración en la que se ha destacado la incuestionable capacidad del alcalde Jaime Nebot Saadi. De ahí también que, hablar de “proteger” una línea de gestión de gobierno no significa coartar el libre ejercicio de la democracia sino tomar medidas serias para posicionar una efectiva dinámica de institucionalización pública. Esta no se agota con los cambios que se impulsan en la estructura del Estado Central, sino que -y el caso de Guayaquil es demostrativo- avanza hacia la definición de una política de desarrollo local que, dadas sus características, se ha constituido en un referente para la racionalización en la prestación de los servicios y en el instrumento para garantizar absoluta limpieza en el manejo de los recursos.
Una consulta popular en ese sentido sería oportuna y necesaria.