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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante su mensaje a la nación desde la Casa Blanca.AFP

Trump anuncia “poderosas” nuevas sanciones contra Irán

El presidente asegura que Teherán “parece estar retirándose” tras el ataque sin víctimas de la noche del martes 

“Mientras yo sea presidente, a Irán nunca se le permitirá tener armas nucleares. Buenos días”. Con esas palabras comenzó ayer Donald Trump a las 11:25 (hora de Washington) su mensaje a la nación, rodeado solemnemente del vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado Mike Pompeo y de todo su equipo de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

En plena escalada de la tensión entre Irán y Estados Unidos en Oriente Próximo, todo dependía de la respuesta de Trump, y esta ha sido de contención. “El pueblo estadounidense debería estar agradecido y contento. No hubo ningún herido, no sufrimos víctimas y solo un mínimo daño en nuestras bases militares”, ha dicho. “Irán parece estar retirándose y eso es una buena cosa para Estados Unidos y para el mundo”.

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Despejado prácticamente así del horizonte del corto plazo de la eventualidad de una respuesta militar al ataque iraní de la noche del martes a dos bases en Irak, el presidente Trump ofreció pistas sobre el medio y largo plazo. “Irán ha sido el principal patrocinador del terrorismo y su búsqueda de armas nucleares amenaza al mundo civilizado”, dijo, antes de anunciar que impondrá “inmediatamente” nuevas y “poderosas” sanciones económicas, insistiendo aparentemente en su estrategia de máxima presión para forzar a Teherán a volver a la mesa negociadora. Unas sanciones sobre las que no ha ofrecido detalles.

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Trump también instó a las potencias mundiales, como el Reino Unido, Francia y Rusia, a que “rompan” con el acuerdo nuclear de 2015 con Irán para renegociar un nuevo pacto. La prioridad es trabajar en un nuevo acuerdo “que haga al mundo más seguro”. “Debemos mandar un mensaje claro al régimen, de que su campaña de terror no va a ser tolerada”.

Pero el presidente ha tenido una mención al multilateralismo, del que tradicionalmente ha renegado. Ha asegurado que hoy mismo llamará a la OTAN para pedir que se implique más en el proceso de Oriente Próximo. Tampoco ha ofrecido más detalles sobre esa iniciativa.

El ministro de Exteriores iraní, Mohammed Javad Zarif, dijo en Twitter que sus ataques a tropas estadounidenses habían “concluido”. Que Irán no buscaba “una escalada o una guerra”.

El mando conjunto en Bagdad, que incluye tropas iraquíes y de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, aseguró en un comunicado que ninguna de las dos fuerzas habían registrado “ninguna pérdida”. Así lo confirmaron también el Pentágono y los gobiernos del Reino Unido, Australia, Dinamarca, Polonia y Suecia, que tienen tropas estacionadas en Irak. En Irán, sin embargo, diversos medios hablaban de la muerte de “al menos 80 soldados estadounidenses”.

La ejecución en la madrugada del pasado viernes del general iraní Qasem Soleimani, hace cinco días en la capital iraquí, disparó la tensión en la región. Grupos armados proiraníes en Irak habían prometido unir fuerzas para responder al ataque, realizado por un dron estadounidense, que mató al general que dirigía la fuerza Quds, cuerpo de élite de la Guardia Revolucionaria iraní encargado de acciones en el exterior, y también al líder miliciano Abu Mahdi al Mohandes. Teherán había asegurado que la "venganza" sería dura, mientras Trump advertía de que tenía una lista con 52 “objetivos” y atacaría “muy rápido y muy fuerte” en caso de represalia.

Teherán optó por responder de forma directa, con una salva que demuestra la capacidad de su programa misilístico de golpear con precisión objetivos a más de 300 kilómetros de distancia de sus fronteras.

Las reacciones oficiales de Trump y del ministro Zarif invitan a confiar en que el ataque iraní será el final del conflicto militar abierto y no el principio de una escalada generalizada. Pero la posibilidad de que las milicias proiraníes que coordinaba el propio Soleimani en la región actúen contra Estados Unidos o sus aliados, o incluso de un ciberataque que los expertos no descartan, invitan a la cautela.