
Ralf Ettiene, de superviviente de un terremoto a primer haitiano sobre la nieve
La historia del deportista de los Juegos Paralímpicos de Invierno 2026. Aunque no ganó es un ejemplo de superación
El haitiano Ralf Ettiene es uno de esos ejemplos de cómo el deporte puede cambiar la vida de una persona con el telón de fondo de los Juegos Paralímpicos de Invierno, el mayor escaparate a nivel global de las personas con discapacidad. Todo para mandar al mundo un mensaje de esperanza, superación y fuerza de voluntad.
El 12 de enero de 2010, Haití se fundió en negro. Ese día, a escasos 15 kilómetros de Puerto Príncipe, un terremoto de escala 7,0 sacudió el país dejando 222.570 muertos. Fue el terremoto más fuerte sucedido en el país isleño, desde el acontecido en 1770.
Uno de los afortunados supervivientes fue Ralf Ettiene (Miragoane, 1989), que en ese momento tenía 21 años y que ahora, a los 36, cumplió “un sueño”, según declara con una sonrisa tras terminar su participación en el gigante de los Juegos Paralímpicos de Milán Cortina.
Ettiene se metió en la historia del deporte haitiano como primer deportista de su país en unos Juegos Paralímpicos, cuatro años después de que su compatriota Richardson Viano hiciera lo propio en el eslalon de los Juegos Olímpicos de Pekín 2022.
“Solo he esquiado ochenta días en toda mi vida, pero ahora mismo no me preocupan los resultados, solo quiero esquiar bien y hacer un buen trabajo. Quiero que cuando la gente me vea les dé esperanza mi historia”, declaró al salir de la pista donde no fue el único en caerse. El resultado no importaba.
Ralf recuerda que en el momento del temblor, en 2010, se encontraba dentro de un edificio de hormigón que se derribó por completo y lo dejó enterrado durante casi ocho horas hasta que pudo ser rescatado, aunque sin pierna. Hasta ese momento tenía un periódico y una revista, presentaba un programa de radio y dirigía una productora; sin embargo el trabajo sobre el terreno que realizaron médicos y voluntarios le hicieron replantearse la vida: se fue a estudiar medicina a New Jersey donde le pusieron una prótesis y conoció el deporte. El resto es historia.
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