
Hay señales que el ayatolá Alí Jameneí ha muerto en Teherán, según Israel
Benjamín Netanyahu aseguró que una ofensiva militar destruyó el complejo residencial de la máxima autoridad del país asiático
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció la noche de este 28 de febrero de 2026 que los servicios de inteligencia registran señales sobre el presunto fallecimiento del líder supremo de Irán, Alí Jameneí, producto de la incursión armada sobre su complejo residencial.
Versión de Israel
El pronunciamiento oficial emitido desde Jerusalén agudiza la crisis de información sobre la operatividad de la cúpula de poder en Medio Oriente. Según la alocución televisada del mandatario, el ataque conjunto con Estados Unidos logró penetrar la infraestructura central de la principal autoridad islámica ubicada en el corazón de la capital iraní.

En su balance de las operaciones tácticas, Netanyahu argumentó que el bombardeo desarticuló una amenaza directa contra la soberanía de su país. "Aumentan las señales de que el tirano dejó de existir", sentenció el primer ministro frente a la nación, atribuyendo a estas maniobras la anulación de un plan estratégico del Estado enemigo.
La directriz militar de Tel Aviv también apuntó hacia los estratos de control técnico en Teherán. El informe del Ejecutivo israelí detalla que los ataques sorpresa frustraron la logística de altos funcionarios del programa nuclear y de los comandantes de la Guardia Revolucionaria. Bajo esa premisa, el Gobierno advirtió que la ofensiva continuará en los próximos días con la identificación y destrucción de miles de objetivos vinculados a las redes de insurgencia.
Irán negó la muerte horas atrás
La aseveración de la administración israelí choca frontalmente con la versión difundida por la Cancillería de Irán durante la mañana. Mientras Israel sostiene la eliminación del ayatolá tras vulnerar sus instalaciones privadas, la diplomacia iraní mantiene una estrategia de opacidad donde voceros como Abas Araqchí declararon, sin presentar pruebas visuales, que Jameneí sobrevivió al fuego cruzado.
La falta de registros independientes y el corte sostenido de las telecomunicaciones en Teherán impiden verificar el estado real de la cadena de mando. La confirmación de la caída del líder de 86 años no solo obligaría a una sucesión política inmediata en Irán, sino que alteraría la dirección financiera y militar de los grupos armados que operan bajo sus órdenes en todo el hemisferio oriental.