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La escolar británica que se unió al EI en Siria no desiste de volver al Reino Unido

Tenía 15 años cuando en febrero de 2015 dejó Londres y atravesó el mundo para unirse a uno de los grupos islamistas más radicales de los últimos años

Reino Unido_Escolar_Estado Islámico
LONDRES. Renu sostiene una foto de su hermana menor, mientras era entrevistada por los medios de comunicación el 22 de febrero de 2015, tras la desaparición de Shamima Begum.LAURA LEAN / AFP

Aún en estos días, los británicos se preguntan cómo pudo ser que una adolescente de 15 años se haya atrevido a dejar la comodidad de su hogar y alejarse de sus padres y hermanos para para unirse a uno de los grupos islamistas más radicales de los últimos años.

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Se llama Shamima Begum y un día de febrero de 2015 huyó a Siria con dos compañeras de instituto para unirse al Estado Islámico (EI). Su país le quitó la nacionalidad en febrero del 2019, alegando "motivos de seguridad nacional". Sin embargo, su familia ha iniciado una acción legal para que se le permita regresar. Justamente, en los próximos meses podrá ingresar al Reino Unido a fin de recurrir la decisión del Gobierno de retirarle la nacionalidad británica, así lo dictaminó hoy jueves el Tribunal de apelaciones.

La corte se pronunció a favor del equipo legal de Begum, que ahora tiene 20 años y sigue viviendo en un campo de refugiados en el país árabe, donde dice que se casó con el musulmán converso holandés Yago Riedjik y tuvo tres hijos, todos los cuales han fallecido. El ministerio del Interior del Gobierno del primer ministro, Boris Johnson, que se opone a su retorno, ha calificado hoy el dictamen de "decepcionante" y adelanta que lo recurrirá.

El 17 de febrero de 2015, Begum, con 15 años, y sus amigas Kadiza Sultana, de 16, y Amira Abase, también de 15, las tres alumnas de un instituto del este de Londres, volaron desde la capital británica a Estambul para pasar de ahí a Siria y unirse al grupo yihadista, en un caso que conmocionó al Reino Unido.

En febrero de 2019, la joven, entonces embarazada de su tercer hijo -que eventualmente moriría, como los otros dos- y con su marido en prisión, declaró en una entrevista a un corresponsal de "The Times" que quería regresar a territorio británico. Ese mismo mes, el entonces ministro del Interior, Sajid Javid, rechazó su retorno y la despojó de la nacionalidad británica.

Begum demandó al Gobierno con el argumento de que había quedado "apátrida", lo que quebranta la legislación internacional, pero el pasado febrero la Comisión especial de apelaciones de inmigración (SIAC) dictó que la decisión de Interior fue legal dado que la afectada puede reclamar la nacionalidad bangladeshí por la ascendencia de su madre. SIAC también rechazó su petición de poder regresar al Reino Unido para recurrir el fallo, pese a reconocer que sería difícil para ella hacerlo desde la distancia.

El Tribunal de apelaciones ha revocado hoy jueves esta decisión al concluir que "la única manera por la que (Begum) puede tener un proceso de apelación justo y efectivo es que se le permita regresar al Reino Unido para presentar su recurso".

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"La equidad y la justicia deben, en base a los hechos de este caso, anteponerse a las inquietudes por la seguridad nacional", de modo que debe aceptarse su petición de autorización para volver a su país natal, afirmó la corte.

Añadió que las potenciales amenazas a la seguridad habrán de "gestionarse a su llegada al Reino Unido", donde las autoridades pueden decidir detenerla y acusarla formalmente al amparo de la legislación antiterrorista si consideran que hay pruebas suficientes, lo que abriría otro proceso judicial.

UN TRISTE FINAL

Según informaciones periodísticas, de sus amigas, Kadiza Sultana murió en Siria en un ataque aéreo de las fuerzas rusas en apoyo al Gobierno sirio en mayo de 2016 y Amira Abase, que se casó con un yihadista de origen australiano, podría seguir viva.

El veredicto de hoy significa que el Ejecutivo británico debe garantizar que Begum pueda personarse ante un tribunal del Reino Unido para defender su caso pese a haber asegurado que no la ayudaría a salir de Siria. Su abogado, Daniel Furner, señaló hoy que la joven "nunca ha tenido la oportunidad de dar su versión de la historia" y "agradece poder comparecer ante la justicia".

POR FAVOR, REGRESEN A CASA

El 18 de febrero de 2015 Shamima Begum tomó un vuelo junto a sus amigas Kadiza Sultana y Amira Abase en el aeropuerto londinense de Gatwick con destino a Estambul, Turquía. Para financiar aquella loca aventura, robaron algunas joyas familiares y no avisaron a nadie de su partida. Se supo de su viaje por las imágenes de una cámara de seguridad del aeropuerto y de una terminal de buses en Turquía.

Al conocerse el paradero de las escolares, los familiares intentaron comunicarse con ellas y evitar que llegaran a Siria o Irak para apoyar a Estado Islámico. "Ustedes son fuertes, inteligentes, hermosas y estamos esperando que tomen la decisión correcta", dijo la familia en una declaración emitida entonces por la policía. "Por favor, regresen a casa".

Lo que se supo de ellas después fue poco. Que habían cruzado la frontera desde Turquía hacia Siria, que habían llegado hasta los territorios de Estado Islámico, que se habían casado con yihadistas extranjeros que -como ellas- se habían sumado a las filas del grupo radical.

UN HALLAZGO PERIODÍSTICO

Fue el periodista Anthony Loyd, del diario The Times, quien dio con Shamima. La encontró a inicios del años pasado en un campo de refugiados en Siria. Allí, la joven le relató cómo fue su vida después de salir de Londres. "Me inscribí para casarme con un hombre que hablara inglés, de entre 20 y 25 años", dijo.

Se alojó en Raqqa en una casa compartida para "aspirantes a esposas" de EI. Diez días después, contrajo matrimonio con un holandés de 27 años, convertido al Islam. La pareja logró escapar de la ciudad de Baghuz, el último enclave de EI en el este de Siria. Su esposo se rindió ante un grupo de combatientes sirios y ahora ambos se encuentran en un campamento de 39.000 refugiados en el norte de Siria.

"No me arrepiento de lo que hice. Es la vida normal, tal como la que se mostraba en los videos de propaganda. Esa es una vida normal", le dijo a Loyd. "Cada tanto hay bombas y ese tipo de cosas. Pero más allá de eso, nada…", agregó.