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José Molina Gallegos | ¡A conocer las instituciones!

Para buena parte de la población, el CPCCS aparece únicamente durante los procesos electorales 

La semana anterior vi, con estupor, un reportaje en el que se le preguntaba a la ciudadanía sobre la resolución de la Corte Constitucional que viabiliza la eliminación de la posibilidad de que el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social pueda designar a dignatarios como fiscal general, contralor, superintendentes, etc., cargos importantísimos en un Estado democrático. La sorpresa fue que la gran mayoría de entrevistados no tenían ni idea de lo que hace el CPCCS. Debemos preocuparnos más por conocer las instituciones de nuestro país, pues solo así seremos conscientes al elegir y saber lo que estamos haciendo.

La idea de eliminar la injerencia política en la designación de autoridades nos ha traído problemas, ya que sin duda alguna existe clara influencia política en esa institución. Nótese, por ejemplo, la intervención vergonzosa de ‘La Liga Azul’ y demás acontecimientos que dejan más dudas que confianza en el operar de dicho organismo.

Para buena parte de la población, el CPCCS aparece únicamente durante los procesos electorales, cuando se elige a sus consejeros. Sin embargo, su función es -o al menos eso dice la Constitución- mucho más relevante de lo que suele percibirse; estamos eligiendo dignidades encargadas de combatir la corrupción y con potestad nominadora.

Conocer las instituciones de un país no es un lujo reservado para abogados o políticos, ya que se termina debilitando la participación y facilitando que decisiones cruciales se tomen sin la responsabilidad que ameritan.

En este contexto, se vuelve a poner sobre la mesa un debate necesario: ¿qué modelo institucional necesita el Ecuador para garantizar transparencia y equilibrio de poderes? Más allá de estar a favor o en contra de la propuesta, lo preocupante es que gran parte del debate se produce en un terreno donde la información es escasa y los chismes y las emociones viscerales dominan sobre el conocimiento o la reflexión.

El futuro institucional del Ecuador no depende únicamente de reformas legales o consultas populares. Depende, sobre todo, de una ciudadanía informada, que entienda el poder que tienen y el rol que deben cumplir las instituciones que conforman el Estado.