Cartas de lectores | ¡Es tiempo de Cuaresma!

¡Es tiempo de Cuaresma, es momento ideal para hacerlo!

Sobre el pasaje bíblico de las tentaciones a las que sometió Satanás a Jesús, retándolo a convertir las piedras en pan, a lanzarse desde el pináculo del templo para que los ángeles lo salven y a que lo adore a cambio de todos los reinos del mundo, sin ceder a ninguna de ellas, el sacerdote llamaba, no solo a los católicos, sino a todos, cualquiera sea su creencia, a actuar de la misma manera frente a las infinitas formas de poder que se ofrecen gratis y que el ser humano, frágil como es, las toma sin reparo para alcanzar sin esfuerzo la felicidad total.

La homilía interpelaba alrededor de la comodidad de la gente que, bajo el supuesto amparo del derecho a la libertad, acepta con indiferencia y quemeimportismo que todo está bien.

Por eso es común aquello de que con tu cuerpo puedes hacer lo que te dé la gana, hasta llegar a admitir como normal que personas se sientan animales, emulen sus movimientos y sus sonidos: ladridos, rebuznos, chillidos, silbidos, como perros, burros, cerdos y serpientes, para citar unos pocos ejemplos.

No cabe duda, diría el sacerdote, “más que calentamiento global, lo que vemos cada día es mayor enfriamiento moral” y, por supuesto, acierta, porque hay temas que merecen sacudir la conciencia humana, reaccionar en consecuencia y dejar claramente establecida su intolerancia ante hechos que en nada contribuyen al mejoramiento de la convivencia humana; más bien, se desarrollan para su empeoramiento y perdición.

Las tentaciones no van a terminarse, tampoco el interés humano por caer y ser parte de ellas. Sin embargo, la reflexión apunta a que no está bien vivir de esa forma, en las tinieblas, que es el camino ideal para tropezarse y con manifiesta predisposición para arrodillarse ante el poder del mal: políticos corruptos, criminalidad, ideólogos de género, financistas del terror, uso indiscriminado de las redes, promotores y fomentadores de la perversión.

Frente a la incuestionable realidad social, cabe entonces, parafraseando al sacerdote, decir: el calentamiento global es real, pero elevar la temperatura moral a su más alto nivel es impostergable.

¡Es tiempo de Cuaresma, es momento ideal para hacerlo!

Jorge A. Gallardo Moscoso