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Joaquín Hernández | Una guerra asimétrica

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El problema es que la guerra parece haber llegado a un empantanamiento

Irán no necesita ganar de manera convencional, si puede hacer que el costo regional y mundial de la guerra sea insoportable”. La advertencia es de Andreas Krieg, especialista en Golfo y Asuntos de Defensa del King’s College de Londres. La guerra en Oriente Medio, desencadenada por EE.UU. e Israel contra Irán, cumple ya su segunda semana, pero su término parece lejano. El presidente Trump declaró a su inicio que la victoria estaba lograda, mientras los iraníes cerraban el estrecho de Ormuz, incendiaban buques mercantes y proseguía el intercambio de drones y misiles entre las partes. La guerra se ha extendido a países alrededor del Golfo Pérsico, perjudicando sus economías. El precio del barril de petróleo continúa su ascenso y los analistas se preocupan por las reservas de municiones, que se han gastado profusamente en los primeros días del conflicto. Para ambas partes es crucial el agotamiento de sus arsenales.

No se trata, a estas alturas, de defender al régimen teocrático de Irán, ni de ignorar que la extensión de la guerra a los Estados árabes aledaños al golfo es su responsabilidad, al igual que lo que hoy vive Líbano. El problema es que la guerra parece haber llegado a un empantanamiento. Militarmente, el régimen teocrático iraní ha sido golpeado severamente: más de una docena de sus barcos hundidos por las fuerzas estadounidenses; instalaciones de misiles, en su mayoría, destruidas; su cuerpo privilegiado, la Guardia Revolucionaria Islámica y muchos de sus altos mandos, resienten severas bajas. Pero la guerra continúa y sus efectos comienzan a extenderse y multiplicarse. La subida en el precio del petróleo y del gas, más los ataques desde lo que Irán llama “el eje de resistencia” (Hezbolá y milicias chiitas iraquíes), permiten alargar el conflicto. Da la impresión de que no se avanza hacia ninguna parte.

La posibilidad de una salida a la venezolana no tiene asidero para quienes, en la República Islámica, se sienten comprometidos en una lucha existencial y valoran la oportunidad de ser mártires de una causa. El sacrificio que implica la resistencia permitiría un alivio, precario, que permita producir armas atómicas, que serían la garantía definitiva para el futuro. Las instalaciones nucleares de Teherán no han sufrido daños en esta ofensiva y se habla de una operación comando para capturar el uranio enriquecido protegido en el complejo de túneles en Isfahán. ¿Hay un empate pese a la asimetría de las fuerzas?