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Mujeres al volante: la iniciativa de un hombre por la seguridad de ellas

La idea nace bajo el incremento de los casos de acoso a mujeres durante su viaje en un servicio de transporte

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El servicio puede ser solicitado por cualquier mujer que resida en Quito.CORTESÌA

Para ninguna mujer es ajeno el temor de subirse a un taxi desconocido sin saber que pueda pasar después, o si en realidad es seguro o no ese servicio. Y es precisamente eso a lo que el quiteño Álex Achiña ha buscado darle la vuelta, transformándola en una experiencia más confortable con 'Mujeres al Volante', una plataforma de servicio de viajes programados para mujeres, niños, niñas y personas de la tercera edad.

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La idea nace bajo el incremento en las noticias de acoso a mujeres durante su viaje en un servicio de transporte. “Estando al frente de mujeres al volante uno se da cuenta de la magnitud de la incomodidad que puede llegar a sentir una mujer al tomar un servicio de transporte particular (aunque sabemos que no todo taxista es así). Los casos de acoso o de abuso las llevan a desconfiar cada vez más de este servicio. Es ahí cuando nosotros tratamos de hacer algo más, proporcionando una opción más segura para ellas”, comenta Achiña.

A diferencia de otros servicios, la particularidad de esta iniciativa radica en que quien va al mando del volante es una mujer.

Con sus conocimientos en tecnología, este joven quiteño comenzó a estructurar la idea en 2017; sin embargo, debido a múltiples factores, no fue hasta 2019 que, junto a su compañero Paulo Muñoz, Achiña lanzó oficialmente la plataforma desarrollada en una página web.

El servicio cuenta con tres aristas. La primera son trayectos que consisten en un único viaje como cualquier otro servicio de taxi. La segunda consiste en contratos mensuales, en los que la empresa asigna a una conductora que se encargue de la rutina diaria que las usuarias tengan, evitando así la necesidad de conseguir medios de transporte día a día. Y finalmente, da la posibilidad de compartir viajes entre varias usuarias, una opción enfocada a evitar la congestión vehicular y preservar el medio ambiente.

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El director de este proyecto menciona que, entre todas estas ofertas, una que tuvo gran éxito -antes de la llegada de la pandemia- fue los pedidos de transporte escolar que muchas mujeres comenzaron a realizar para buscar una forma segura de que sus hijos lleguen a sus centros de estudios. “Las mamás no se fiaban de los servicios convencionales, por ejemplo, para que les retiren a los niños de la escuela, pero vieron en nosotros una opción más confiable para ese trabajo porque ya había un contrato de por medio”, enfatiza.

El proceso de contratación es muy sencillo y puede revisarlo en su sitito web. Puedes solicitar una cotización vía telefónica y en caso de llegar a un acuerdo, la empresa asignará a una de las conductoras con las que cuenta para cubrir ese viaje.

  • LAS CONDUCTORAS

Achiña señala que el proceso para contratar a las mujeres que conducen los vehículos ha sido muy minucioso. “No es un servicio como Uber o Cabify, que cuentan con múltiples conductores disponibles para un viaje. Acá procuramos que las conductoras sean mujeres confiables y capaz de brindar un servicio seguro”, recalca.

El proceso de selección inicia con la recepción de las hojas de vida de las aspirantes. Posteriormente, si cumple con todos los requisitos, pasa a una fase de entrevistas generales; para luego, pasar por un análisis psicológico realizado por una experta. Todo con el objetivo de evitar problemas en su servicio.

A la par, el quiteño señala que buscan darles prioridad a las mujeres desempleadas, "ya que, en parte, la idea del proyecto también es empoderar a la mujer, que vea este trabajo como parte de su ingreso fijo y así darle autonomía económica”.

  • LA PANDEMIA TAMBIÉN LOS AFECTÓ

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Oficinas de Mujeres al Volante en Quito, antes de la llegada de la pandemia.CORTESÍA

“Habíamos crecido mucho desde noviembre del año pasado. Estábamos muy contentos y hasta contábamos con oficinas propias, pero llegó la pandemia y eso nos afectó mucho”, comenta Achiña.

Añade que el hecho de que, especialmente, gran parte de las mujeres, niños y personas de la tercera edad, se quedaran en sus casas, les afectó enormemente.

Todo esto propició que perdieran varias conductoras y no fue hasta agosto pasado que comenzaron a retomar sus actividades con mayor normalidad.

  • ¿PUEDEN LOS HOMBRES TOMAR ESTE SERVICIO?

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Este servicio es muy familiar. Si una mujer requiere de ir acompañada por su hermano, padre o esposo, no hay problema; lo que sí no permitimos es que un hombre solicite este servicio solo”, contesta Achiña ante esta interrogante.

Esta decisión, asegura, parte del hecho de que como proyecto no solo buscan la seguridad de sus usuarias, sino también de las conductoras que tienen a su cargo. “No solo se dan casos de acoso de conductores a pasajeras, sino también viceversa. Al final, lo que queremos generar es un ambiente de seguridad y comodidad por ambos lados”, concluye.

Queremos crear una comunidad de mujeres libres y seguras al momento de movilizarse en la ciudad.