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Le Corbusier y Saint Exupery
Era el año 1929 y la casualidad quiso que se diera un curioso encuentro entre dos grandes personajes del siglo XX: el arquitecto suizo Charles-Édouard Jeanneret-Gris –mejor conocido como Le Corbusier- y el escritor francés Antoine de Saint Exupéry.
Le Corbusier, probablemente el arquitecto más importante e influyente del siglo XX, había llegado a Buenos Aires el 28 de septiembre de ese año y permaneció en esa ciudad por tres semanas, hasta el 15 de noviembre, con el fin de dictar una serie de conferencias y, principalmente, establecer contactos con la posibilidad de impulsar proyectos de arquitectura y urbanismo en esa y otras ciudades argentinas.
Por su parte Saint Exupéry, de profesión piloto de aviación, quien años más tarde se haría célebre por su gran obra El Principito, había llegado a la capital argentina en 1929 para organizar la red aérea de América Latina de la empresa de aviación Aeropostal Argentina.
En su estadía en Buenos Aires coincidieron en varias ocasiones, y Saint Exupéry, en un avión piloteado por él mismo, invitó a Le Corbusier a sobrevolar la ciudad.
El 22 de octubre la empresa de aviación realizó su vuelo inaugural de Buenos Aires, desde donde partió a las 4h15 hasta Asunción, Paraguay, donde luego de varias escalas arribó al mediodía. Ese vuelo tenía a Saint Exupéry de copiloto y a Le Corbusier como invitado de honor.
Pocos días después de regresar a Buenos Aires, Le Corbusier emprendió su regreso en un vuelo a Europa, donde tendría como compañera de viaje a la famosa cantante y vedette norteamericana del Folies Bergère de París, Joséphine Baker.
Por su lado, Saint Exupéry regresó a Europa en 1931, casado con una dama porteña, luego de declararse la bancarrota de la empresa de aviación. Ya instalado en París volvió a dedicarse de lleno a las tareas de escritor, periodista y piloto de pruebas, hasta que en 1944, un año después de publicar El Principito, desapareció junto con su avión en un vuelo de reconocimiento aéreo ligado a las tareas de la resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial. Sus restos no fueron recuperados hasta el año 2000.
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