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Diario Expreso Ecuador

nutrición

Lácteos de búfala: qué son, beneficios y cómo incluirlos en su alimentación

Esta opción gana terreno por su sabor, su textura y por las particularidades nutricionales que los diferencian. ¿Se animaría a probarlos?

Los lácteos de búfala contienen caseína A2, que presenta una estructura distinta y contiene prolina.

Los lácteos de búfala contienen caseína A2, que presenta una estructura distinta y contiene prolina.FREEPIK

Vanessa Tapia
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Lo que debes saber

  • Los lácteos de búfala ganan espacio como una alternativa cremosa y nutritiva frente a los de vaca.
  • Aunque contienen lactosa, su tipo de proteína podría favorecer una mejor tolerancia en algunas personas.
  • Su sabor familiar y textura más cremosa los hace ideales para recetas dulces y saladas.

Al abrir su refrigeradora, es probable que entre sus infaltables estén la leche, el queso y el yogur de vaca, ya que desde la infancia, han ocupado un lugar habitual en la alimentación diaria. Sin embargo, los lácteos de búfala comienzan a abrirse paso como una alternativa que despierta curiosidad y gana espacio en la mesa. Pero… ¿qué son exactamente y en qué se distinguen de los de vaca? Junto a la nutricionista Michelle Morán Blum, conoceremos sus principales diferencias, los beneficios y cómo incluirlos de forma práctica y deliciosa.

¿Qué son?

Los lácteos de búfala son aquellos elaborados a partir de la leche de este animal, una opción que, aunque durante años ha sido menos común que la de vaca en muchos hogares, hoy empieza a despertar interés. De esta leche se obtienen productos como yogur, queso (tradicional o mozzarella) y mantequilla, que han llamado la atención por su sabor, textura y características particulares.

Detrás de su auge

Cada vez más personas se animan a probarlos no solo por curiosidad, sino también por la necesidad de encontrar opciones que se adapten mejor a su cuerpo. Según explica Morán, este interés ha crecido en medio de un contexto en el que los malestares digestivos son cada vez más frecuentes. “Actualmente hay un boom de enfermedades gastrointestinales, y muchas personas optaban por eliminar por completo los lácteos porque desconocían que existían alternativas como esta”, señala.

Sin embargo, Morán, también especialista en síndrome metabólico, nutrición ortomolecular, microbiota y disbiosis intestinal, aclara que no se trata de asumir de inmediato que los lácteos de vaca son el problema. La respuesta del cuerpo ante este tipo de alimentos es profundamente individual y debe analizarse con cuidado, ya que factores como una disbiosis intestinal, alteraciones en la microbiota, predisposición genética, estados inflamatorios o incluso el estrés pueden influir en la forma en que una persona reacciona.

Por eso, antes de eliminar los lácteos por completo, lo ideal es revisar qué está ocurriendo realmente en el organismo. En personas sensibles o con algún grado de intolerancia, algunos síntomas pueden incluir gases, distensión abdominal, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento. Entender el origen de estas molestias es clave para tomar decisiones más acertadas y evitar restricciones innecesarias.

¿Por qué suelen tolerarse mejor?

Aunque ambos contienen lactosa, una de las diferencias más comentadas entre los lácteos de vaca y los de búfala está en el tipo de proteína que contienen. Morán explica que la leche de vaca contiene caseína A1, una de las principales proteínas lácteas, cuya composición incluye histidina, un aminoácido que podría generar mayores molestias en algunas personas sensibles a este tipo de productos.

En cambio, los lácteos de búfala contienen caseína A2, que presenta una estructura distinta y contiene prolina. Según la especialista, esta diferencia ha llamado la atención porque este tipo de caseína también está presente en la leche materna, por lo que suele asociarse con una mejor tolerancia digestiva en algunas personas.

Por eso, más allá de la lactosa, la composición de la proteína también puede marcar una diferencia al momento de consumir estos productos. Eso sí, recuerde que cada persona puede reaccionar de forma diferente a cada alimento, por lo que lo ideal es tener un acompañamiento nutricional junto a un especialista.

Sabor que conquista

Los lácteos de búfala tienen un sabor bastante parecido a los de vaca, por lo que no se sienten como un cambio drástico en la alimentación. La diferencia está, sobre todo, en la textura. “Al tener un mayor contenido graso, suelen ser más cremosos y suaves al paladar, especialmente en productos como el yogur y la leche”, dice Morán. Esa cualidad hace que estas opciones sean perfectas para bebidas y postres favoritos. Además, su versatilidad también los convierte en una excelente alternativa para recetas saladas como salsas, pastas, panes, entre otras.

Fuentes de mayor saciedad

En cuanto a su composición, los lácteos de búfala y los de vaca son bastante parecidos en proteína, pero los de búfala suelen tener un mayor porcentaje de grasa. Lejos de ser algo negativo, Morán comenta que esta grasa también cumple una función importante en la alimentación, ya que, junto con la proteína, aporta mayor saciedad. “Se trata de una grasa de buena calidad, por lo que consumir lácteos enteros o con un contenido graso más alto no debe verse necesariamente como algo perjudicial, sino como una opción que también puede formar parte de una dieta equilibrada”.

Recetas para probarlos

Si aún no ha degustado estas opciones, conozca tres opciones para implementarlo en su próximo desayuno, almuerzo o cena.

  • Tigrillo:  Cocine un verde hasta que esté blando y luego aplástelo con un tenedor o un majador. En una sartén, sofría cebolla puerro con mantequilla ghee. Incorpore el verde majado y agregue tres huevos, queso mozzarella de búfala al gusto y un chorrito de leche de búfala para aportar una textura más cremosa. Finalmente, sazone con sal y termine con cilantro picado.
  • Lasaña de zucchini: Corte dos zucchinis en láminas finas con ayuda de un cuchillo o una mandolina y llévelos al horno durante 15 minutos para que liberen el exceso de agua. Mientras tanto, en una olla o sartén, cocine la carne molida con media cebolla perla picada, dos dientes de ajo finamente picados, tres cucharadas de pasta de tomate sin azúcar, un chorrito de aceite de oliva extra virgen y especias al gusto como comino, paprika, sal y pimienta. Mezcle bien y deje cocinar hasta que la carne esté lista. Luego, arme la lasaña colocando una primera capa de láminas de zucchini, seguida de una capa de carne cocida y una de queso mozzarella de búfala. Repita este orden hasta completar la preparación y finalice con queso parmesano rallado por encima. Lleve al horno entre 20 y 25 minutos y deje reposar unos minutos antes de servir.
  • Cheesecake de arándanos y limón: Para la base, mezcle una taza de harina de almendras con media taza de mantequilla ghee y canela al gusto, hasta obtener una preparación homogénea. Luego, lleve la mezcla a refrigeración durante unos minutos para que tome consistencia. Mientras tanto, prepare la mermelada colocando en una olla una taza y media de arándanos, la ralladura y el jugo de un limón, junto con una cucharada de alulosa. Cocine a fuego suave y, cuando la fruta esté más blanda, aplástela con un tenedor hasta lograr una textura de mermelada.Para el centro cremoso, mezcle tres cucharadas de yogur griego de búfala, la ralladura y el jugo de un limón, endulzante al gusto y un sobre de gelatina sin sabor. Integre bien, vierta esta preparación sobre la base y refrigere durante un par de horas, hasta que tome firmeza. Finalmente, cubra con la mermelada de arándanos antes de servir.

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