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“La universidad es critica”

Lleva una corbata roja. Tiene una colección de más de 40 del mismo color; símbolo para los verdaderos revolucionarios, dice que no son reformistas. - ¿El problema de la universidad es político? - Las luchas por el control de las universidades siempre tienen una dimensión política, académica y administrativa. La institución tiene una función crítica en la sociedad. El poder intenta bloquear esa capacidad. Le disgusta que elija una autoridad autónoma y rechace un candidato gobiernista. - ¿Cuál es el interés en captar la universidad? - Impedir que sea el centro de críticas a las políticas del régimen. - ¿El Parlamento Andino injiere o no en la institución? - Tiene vinculación con la universidad, la creó y la declaró autónoma. El parlamento nombra a varios miembros del Consejo Superior, que no son sus delegados. No tiene capacidad de injerir... Puede emitir resoluciones, pero no son vinculantes. Cuando se intentó reorganizar el Consejo Superior de la universidad, un peruano y dos ecuatorianos: Roberto Gómez y Silvia Salgado, votaron en contra. No hay acuerdo en la delegación gobiernista. Pero los connacionales Patricio Zambrano y Pedro de la Cruz, miembros del parlamento, son sus instrumentos en la intervención. - ¿Es verdad que su hermano trabaja en la universidad? - Sí, en la biblioteca. Pero no estaba bajo mi dependencia. - ¿Tienen esperanza en el dictamen del Tribunal Andino? - Estamos en espera... Se tomará entre tres y seis meses. - ¿Qué piensa de los cambios en la educación superior? - He sido testigo privilegiado de cómo ha evolucionado la educación superior en el país. El Gobierno impuso una ley que había sido consensuada, con normas positivas, pero bajo una concepción que niega la autonomía. También incluye cuestiones negativas. - ¿Negativas como cuáles? - Se intenta clasificar una universidad con el número de doctores; se impone el ranking que no existe en ningún lugar del mundo. El presidente del ente de evaluación es nombrado por el presidente. Eso nos hace pensar que la ley es antidemocrática y debe ser reformada. - ¿La meritocracia que impulsa a obtener maestrías y doctorados es conveniente? - La idea de desarrollar las universidades e investigación y promover la capacitación de los docentes es positiva, pero la forma es negativa. Se estableció el fetichismo del doctorado: lanzar fuera de la universidad ecuatoriana a los que no tienen ese título. Había que impulsar el doctorado para las nuevas generaciones. Además, ese fetichismo se choca con una realidad: los empleados de René Ramírez, el promotor de eso, vendían títulos falsos sin que él se diera cuenta.