Justicia a la carta en 30 días

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Justicia a la carta en 30 días

Bochornosa competencia en la Asamblea por alzarse con el caso de María Belén Bernal. Se conformó una comisión especial para dar con la verdad en un mes.

Elizabeth Otavalo en la Asamblea
Comparecencia. Primera escala en el doloroso recorrido de Elizabeth Otavalo por la Asamblea: en la Comisión de Garantías Constitucionales, conversa con Victoria Desintonio.Henry Lapo / Expreso

Si revictimizar es obligar a la víctima a revivir su calvario, ayer martes la Asamblea Nacional se pasó el día revictimizando a Elizabeth Otavalo, la madre de la asesinada María Belén Bernal. Tres veces tuvo ella que contar su dolorosa historia, casi con las mismas palabras, urgida por el deseo de protagonismo de los legisladores: primero ante la Comisión de Garantías Constitucionales, después ante la de Justicia y, por último, ante el Pleno. Y quizás tenga que hacerlo una vez más, pues el Pleno, en medio de una bochornosa competencia por alzarse con el caso como si de un trofeo se tratara, decidió conformar una comisión ocasional ‘ad hoc’ para tratarlo. Su objetivo: establecer la verdad, hacer justicia y otorgar reparación en el plazo de 30 días. Casi nada.

Las comparecencias de Elizabeth Otavalo fueron conmovedoras. Ella llegó acompañada de decenas de militantes de movimientos feministas que gritaron consignas contra la Policía y el “Estado femicida”, a quienes se refiere como “compañeras de lucha”. Otavalo contó su experiencia de desamparo durante los angustiosos días de la búsqueda de su hija, que empezó tarde y, según ella, de forma desarticulada; su sensación de desamparo ante la indiferencia de las autoridades; las razones que alimentan su certeza de que hay encubridores del crimen dentro de la Policía: “desde los cadetes hasta los altos generales”, dijo, “hay un espíritu de cuerpo latente, un espíritu de cuerpo que no se rompe”. Y pidió a las instituciones del Estado que se presentaron la víspera en la escuela de su nieto, que dejen de revictimizarlo. Otavalo se quebró en el mismo punto en cada una de sus tres intervenciones: cuando relataba que su hija pidió auxilio durante 20 minutos y nadie se lo dio, y al recordar la imagen de María Belén enterrada en el cerro Casitagua: fue ella, su madre, quien pudo identificarla por la ropa que llevaba; su rostro estaba totalmente desfigurado.

Cita. Elizabeth Otavalo, madre de María Belén Bernal, hace un recuento de los tropiezos en la búsqueda e investigación por el asesinato de su hija.

Elizabeth Otavalo: "Hay un espíritu de cuerpo latente que no se rompe"

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La “Comisión especializada ocasional para la verdad, la justicia y la reparación en el caso María Belén Bernal”, que así se llama, fue cobrando forma mientras la sufrida madre hacía su infructuoso e innecesario recorrido por las comisiones permanentes. Está integrada por cinco mujeres, una de cada bancada legislativa con excepción del partido de gobierno y Pachakutik. Por este último figura Mireya Pazmiño, que pertenece a ese partido sólo en los papeles pero en realidad rompió con él hace rato y vota con el correísmo. Las otras integrantes son la también correísta Ana Cecilia Herrera; Yeseña Guamaní, de Izquierda Democrática; Marjorie Chávez, del Partido Social Cristiano; y la independiente Amada María Ortiz.

La comisión es, en realidad, una formalidad: los partidos que la integran ya tienen resuelto quiénes son los culpables de esta historia. “Cuando seis hombres están al frente del país, entre ellos el asambleísta (Diego) Ordóñez, sancionado por agresión y misoginia en esta Asamblea Nacional, me queda la duda: ¿cuál es el enfoque de género que se quiere presentar?”, dijo la correísta Victoria Desintonio. “Como no son sus hijos, como no son familiares directos de ninguno de ellos, les importa un carajo la vida humana”, aventuró su compañera de bancada Fernanda Astudillo. Y concluyó: “Aquí (en la Asamblea) se ha de hacer justicia”.

La idea de “hacer justicia” (fuera de lugar en un órgano político que no tiene esa competencia) estuvo presente a lo largo de toda la jornada. “Vamos a hacer nuestro trabajo para que esto no quede en la impunidad”, ofreció Alejandro Jaramillo, presidente de la Comisión de Justicia. Él incluso mocionó (y la Comisión lo aprobó por unanimidad) nombrar un equipo técnico que se encargue, entre otras cosas, de “dar coordinación” al trabajo de la Fiscalía. Tal cual. Victoria Desintonio anunció una verdadera caza de brujas: “Quienes pensaron que el responsable era el conserje o el guardia que estaba ahí, o la misma víctima, serán procesados. A quien amenazó a los movimientos sociales en nuestra Comisión no le bastarán las renuncias y las disculpas y los perdones para evadir la responsabilidad”. La tesis del crimen de Estado, aquí, ni se discute.

Reparación y contención 

Poco antes de las comparecencias de Elizabeth Otavalo, la asambleísta socialcristiana Dayllana Passailaigue presentó un proyecto de ley para la “contención, acompañamiento y reparación transformadora e integral” de los familiares de las víctimas de femicidio. En ella se obliga a las autoridades a tratar todo caso de desaparición de mujeres como un presunto femicidio.

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