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Inseguridad, barrios y calles
Guayaquil está bajo el efecto del asedio, la amenaza y las acciones de peligro. Vive y despliega su actividad bajo el constante asecho y accionar del narcotráfico, microtráfico, sicariato y la destrucción de su ornato. Hoy el peligro ha crecido hasta llegar a los moradores de diferentes barrios y ciudadelas. Por eso ellos se plantean el cierre y enrejamiento de calles.
Este no es un problema que afecta solo a los habitantes de Miraflores, Acacias, Sopeña, Alborada, Floresta, Sauces, Urdesa, etc. También está presente en las nuevas ciudadelas: Mucho Lote, Socio Vivienda y otras que se han construido en los últimos años.
Esta inseguridad está determinada por tres hechos que van destruyendo paulatinamente la tranquilidad de barrios tradicionales y ciudadelas de gran raigambre en el Guayaquil histórico (Barrio del Seguro, Puerto Lisa, River Oeste). El primero es que en algunas de estas barriadas el microtráfico amenaza a niños, adolescentes y jóvenes, hombres y mujeres. Todos están bajo el asedio constante de los traficantes de la muerte, que utilizan a menores de edad y a mujeres embarazadas, y que valiéndose de distintas estratagemas captan nuevos consumidores. Esto ha llevado a que algunas de sus calles se conviertan en avenidas y espacios de libre circulación de los estupefacientes. El segundo hecho es el constante recorrido que por ciudadelas y avenidas hacen bandas de sicarios. Ellos y sus motos de la muerte las recorren para asesinar a plena luz del día. El tercero, y por cierto el más peligroso de ellos, es que las bandas de ladrones asedian permanentemente los barrios y ponen en peligro la seguridad de los habitantes. Sus moradores dicen que no hay día ni hora en la que ellos no sean víctimas de asaltos y amenazas de muerte para arrebatarles carteras, billeteras, celulares, etc. Incluso llegan al extremo de asechar a las viviendas y, en la noche, romper las seguridades e introducirse en ellas, atemorizando a las familias para consumar sus fechorías.
Esto último ha llevado a que vecinos y habitantes de algunas ciudadelas, como los de Miraflores, planteen el cierre de las calles y avenidas peatonales. Aunque puede ser una medida preventiva, sin embargo no constituye una salida efectiva. Lo mejor sería que autoridades, policía y moradores de las diferentes zonas de la urbe coordinen acciones para reforzar la seguridad de sus barrios y viviendas.