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El hartazgo político le resta apoyo al sistema democrático

La satisfacción de los ecuatorianos ante el actual sistema disminuye un 13 % en los últimos tres años. Expertos creen que los partidos deben renovarse

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Referencial. Jornada de sufragio para la elección presidencial de 2017.Archivo / Expreso

El hartazgo ciudadano hacia el poder político ha provocado que disminuya la satisfacción con la forma en que funciona la democracia en el país, mientras que se ha consolidado en estos años la idea de que los militares se tomen el poder a través de un golpe de Estado frente a mucha corrupción o delincuencia.

Esa es la interpretación que realizan Ruth Hildalgo, directora de Participación Ciudadana, y el analista electoral Daniel González frente a los resultados del último estudio del Barómetro de las Américas ‘Cultura política de la democracia en Ecuador y en las Américas, 2018-2019: Tomándole el pulso a la democracia’.

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En el informe se destaca que la satisfacción de los ecuatorianos frente al actual sistema cayó en 13,4 puntos porcentuales, convirtiéndose en la diferencia más pronunciada que se registra desde que se realiza esta investigación en Ecuador (2004) y que, por el contrario, sube un 11 % la aprobación de un golpe de Estado por parte de las Fuerzas Armadas.

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“La tendencia decreciente en el apoyo a los principios de la democracia y los menores niveles de apoyo al sistema podrían abrir la puerta a que amplios segmentos de la ciudadanía acepten líderes no democráticos que ofrezcan acciones en tiempos de crisis. Dada la conexión entre el estado de la opinión pública y la estabilidad democrática, el estancamiento del apoyo a la democracia en Ecuador es preocupante”, expone el estudio.

Hidalgo cree que esta disminución del apoyo a la democracia es “una señal de alerta” que hay que tomar en cuenta.

“Cuando los ciudadanos empiezan a desconfiar de la democracia es peligroso porque a la par se le quita el apoyo al orden constituido y a las leyes”, menciona.

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Para ella, este descenso tiene que ver con la relación que los ciudadanos están haciendo entre el sistema y la corrupción en la función pública y considera que los resultados son una “lectura obligada” para los partidos políticos de cara a las elecciones de 2021.

“Obviamente estas insatisfacciones pueden marcar una hoja de ruta en la ejecución de planes de trabajo efectivos, oportunos y reales. El mensaje está clarísimo”, señala.

Según el estudio, las instituciones ecuatorianas con el menor nivel de confianza son los partidos políticos (32,4 grados en una escala de 0 a 100).

González coincide con Hidalgo y menciona que los partidos han hecho “poco o nada para el fortalecimiento de la democracia” y que los conflictos que hay en organizaciones como el Consejo Nacional Electoral merman la confianza en el sistema institucional del país, además de crear el hartazgo hacia el poder político que ahora existe.

Para el analista, estos temas se vienen detectando desde hace mucho tiempo, pero no se ha hecho nada por remediarlo. “Al parecer, nuestros representantes no logran entender ni sincronizar con lo que pide la ciudadanía y por eso caemos en estos círculos viciosos. Lamentablemente la decepción continúa, sea de un lado o del otro, pero los ecuatorianos no logran encontrar respuestas en sus instituciones y eso es lamentable”, sostiene.

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Con respecto al creciente apoyo a un golpe de Estado por parte de las Fuerzas Armadas, González cree que tiene que ver con el nivel de confianza que hay hacia la institución, pero considera “delicado” que los ecuatorianos crean que un régimen armado pueda ser mejor.

“Si es una institución seria y confiable el ciudadano puede pensar que esa seriedad y responsabilidad se puede transformar en un gobierno, pero la Constitución establece un mecanismo”.

Los expertos creen que los partidos, con miras a los comicios de 2021, deben apostar por una “democracia nueva” con liderazgos capacitados, en lugar de reciclar a políticos desgastados y sin credibilidad.