La guerra de encuestas electorales las puede volver prescindibles

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La guerra de encuestas electorales las puede volver prescindibles

Lo que debería ser un instrumento de información para el elector es percibido como otra publicidad. Consultados lo atribuyen a su mal uso.

Simulacro electoral 2021
El Consejo Nacional Electoral realizó el 24 de enero un simulacro de las elecciones generales del 7 de febrero.Amelia Andrade

Desde julio de 2020 hasta el 21 de enero de este año, el proyecto Elector Ecuador, de la agrupación Usuarios Digitales, acumula más de 60 encuestas sobre preferencias electorales en el país. Además de la cantidad, es llamativa la diferencia porcentual que asignan a los aspirantes.

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El objetivo del proyecto era facilitar a los usuarios todas las fuentes posibles, en respuesta a la acción de algunos periodistas e influencers que presentaban una encuesta única con el fin de generar impacto, explica a EXPRESO Alfredo Velasco, de Usuarios Digitales.

A su criterio, hacer eso para avalar a un aspirante, cuando hay otras que indican que este no va primero, “no es responsable y termina restando legitimidad al proceso electoral, que ya viene golpeado por autoridades con casi nula credibilidad”.

En esa práctica que se vuelve común pierden las propias encuestas. “El mal uso crea desconfianza. Con intencionalidad o por ignorancia, lo hacen desde influencers, políticos y periodistas”, reitera Velasco.

Gráfico Guerra de Encuestas 2021
El gráfico resume algunos aspectos de las múltiples encuestas publicadas en los últimos meses.Teddy Cabrera

El sociólogo y exdirector de la Escuela de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad de Guayaquil, Galo Cervantes, lamenta la pérdida de confianza en la encuesta. Afirma que, bien hechas, son instrumentos de importancia y utilidad, porque permiten conocer la percepción ciudadana sobre un tema de interés. Y que de otro modo sería imposible saber por el tamaño de la población.

Cuando era director y catedrático de Sociología diseñaba y realizaba encuestas con sus estudiantes con ese propósito.

Cervantes considera que las múltiples encuestas con disímiles resultados que hay en estos días, bien podrían ser “desechadas” por la ciudadanía. Pero plantea su recuperación en los futuros procesos: “Quienes deberían realizar ese tipo de investigaciones son las universidades y politécnicas, porque pueden garantizar el hacerlo de forma técnica, académica y sin compromisos políticos”.

Francis Romero, director de Click Report, empresa que publica estudios de percepción, reconoce la pérdida de confianza en la encuesta. Sobre las causas, si bien reconoce que alguna puede equivocarse por fallas en la elaboración, apunta directamente a que hay empresas que se prestan para posicionar a un candidato. Por ello asegura que con los resultados de las elecciones del 7 de febrero, cada una deberá responder por los datos que ha publicado.

En esto coincide Polibio Córdova, director de la empresa Cedatos, quien reivindica haber hecho estudios en 36 comicios en el país: “Se prueba con los resultados de las elecciones, si están dentro de los márgenes de error”, dice.

Afirma que Cedatos hace la investigación en los domicilios, con una muestra seleccionada de manera técnica; no por teléfono o redes sociales. Y rechaza que se diga que ‘el resultado depende de quién paga’: “Cuando usted se hace una radiografía, si se hace de manera técnica y científica, le dicen lo que usted tiene, no le dicen que usted está sano porque pagó”.

Romero acota que la encuesta ‘no profetiza’ quién ganará, sino que muestra cuál es la tendencia en un momento dado. Algo que, cuando hay un alto porcentaje de indecisos, puede variar hasta el final.