Los frentes sindicales del país regresan a las calles este 1 de Mayo, Día del Trabajo
Unas reformas laborales justas, el rechazo a la venta o concesión de empresas estatales y la lucha contra la corrupción judicial son sus consignas de este año

La organizaciones laborales suelen marchar por la avenida 9 de Octubre en Guayaquil en el Día del Trabajo.
La marchas masivas regresan a las calles este próximo domingo 1 de mayo. Los frentes de trabajadores del país se preparan para volver a las movilizaciones multitudinarias tras aplacarse los impactos de la pandemia de la COVID-19 en el país. El Frente Unitario de Trabajadores (FUT) junto con sus organizaciones afines así como la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) preparan sendas marchas por el Día Internacional del Trabajo.
Juan Vareles, vicepresidente nacional de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas Unitaria de Trabajadores (Cedocut), organización afín al FUT, ya prepara su marcha en Guayaquil que tiene como uno de sus puntos de encuentro en Parque Centenario en el centro de la ciudad. A criterio de Vareles, las consigna de este año se agrupa en tres puntos: una reforma laboral justa, rechazo a la venta o concesión de empresas estatales y la lucha contra la corrupción judicial y la inseguridad.
El dirigente gremial también cuestionó los recientes fallos judiciales que, a su criterio, han menoscabado más la imagen de la función judicial y afectan a la seguridad ciudadana. "Rechazamos la política de dejar hacer y dejar pasar las cosas", dijo en clara alusión a las funciones del Estado que no ejercieron sus competencias en casos de habeas corpus concedidos al exvicepresidente Jorge Glas y al segundo líder de la banda criminal de Los Tiguerones, Junio Roldán, alias JR.
La CUT, afín al Gobierno Nacional, están más inclinados al diálogo que a las protestas. Hacen un llamado a la unidad, pero una honesta. A través de un comunicado el frente recuerda algunas realidades nacionales como la precaria situación del Seguro Social, la falta de empleo y otras por lo que consideran que esto debe ser analizado por el Gobierno, la Asamblea y la sociedad civil para encontrar salidas a la crisis.
El texto termina manifestando su pulgar hacia arriba para un proceso de diálogo, a las políticas que garanticen los derechos de los trabajadores, a la reforma a la Ley de Educación Intercultural por un salario digno y jubilación a los 30 años de servicio.