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Diario Expreso Ecuador

Dieta rotativa y ayuno: una estrategia que abre nuevas preguntas frente al cáncer de colon

Un enfoque nutricional propone combinar ayuno y alimentación estratégica para acompañar el tratamiento del cáncer de colon avanzado

La alimentación puede convertirse en una herramienta potencial

La alimentación puede convertirse en una herramienta potencialFREEPIK

María Verónica Vernaza Guerrero

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Hay momentos en la vida en que la salud obliga a repensar incluso lo que se pone en el plato. Frente al cáncer de colon avanzado, muchas personas se preguntan qué más pueden hacer -más allá de los tratamientos médicos- para acompañar su proceso. La alimentación aparece entonces como un territorio lleno de dudas y, a veces, desinformación.

En ese contexto surge una propuesta que está generando conversación: una dieta rotativa combinada con ayuno o estrategias que lo imitan. El planteamiento, recogido en el documento Advanced Colon Cancer Diet (2026) del Dr. Eric Berg, parte de la idea de que el cáncer es “metabólicamente adaptable, pero frágil”, y depende en gran medida de ciertas fuentes de energía, especialmente la glucosa.

Un enfoque en tres fases

El protocolo propone alternar tres etapas con un objetivo concreto: “aplicar presión metabólica para evitar que el cáncer se estabilice, mientras se preservan el músculo, la inmunidad y la resiliencia”.

  1. Ayuno o dieta que imita el ayuno: entre 3 y 5 días, con muy bajo consumo de calorías, proteínas y carbohidratos.
  2. Soporte del colon y microbiota: de 7 a 14 días, enfocado en reducir inflamación y mejorar la diversidad intestinal.
  3. Realimentación y recuperación: de 3 a 5 días, con mayor aporte de proteínas para proteger la masa muscular. 

¿Qué dice la evidencia?

El concepto de ayuno terapéutico no es nuevo. Investigaciones como las del biólogo Valter Longo han explorado cómo las dietas que imitan el ayuno podrían influir en procesos celulares como la reparación, la inflamación y la respuesta al tratamiento oncológico.

Según el documento, uno de los objetivos es “reducir la señalización de insulina y factores de crecimiento (IGF-1), suprimir vías de crecimiento y activar mecanismos de limpieza celular” .

Sin embargo, es fundamental entender que este tipo de estrategias no reemplaza el tratamiento médico. El propio texto advierte de forma clara: “no está destinado a diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad” y debe ser supervisado por un profesional de salud, especialmente en pacientes con tratamientos activos o pérdida de peso significativa .

Entre la esperanza y la cautela

Uno de los puntos más sensibles es el equilibrio. El mismo protocolo insiste en que prácticas como el ayuno solo deben aplicarse si el paciente está “nutricionalmente estable” y bajo seguimiento médico. De lo contrario, podrían agravar condiciones como la desnutrición o la debilidad.

Más allá de la estrategia puntual, el documento también subraya hábitos transversales: evitar ultraprocesados, priorizar el descanso, reducir el estrés y mantener actividad física ligera.

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