SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

El milagro de cuatro patas que transforma el dolor en esperanza

Una caricia peluda y un latido sincero alivian las tensiones emocionales de pacientes que enfrentan tratamientos complejos en la ciudad

Haaland y Messi, los protagonistas de Sonrisas con cola, junto a Alexander y Maritza

Haaland y Messi, los protagonistas de Sonrisas con cola, junto a Alexander y MaritzaFRANCISCO FLORES

María Verónica Vernaza Guerrero

Creado:

Actualizado:

La vida cambia de color cuando Haaland, un golden retriever de pelaje impecable y mirada serena, cruza el umbral de una sala de oncología. Lo hace con una sobriedad que asombra a médicos y familiares, caminando junto a Maritza y su hijo Alexander Welsh como un soldado de la empatía.

Este proyecto, bautizado como Sonrisas con cola, nació en el corazón de una familia guayaquileña que decidió transformar la crisis energética (2023-2024) en una oportunidad para servir a los más vulnerables. Lo que empezó como una inquietud ciudadana tras ver el sufrimiento en las calles y hospitales durante los apagones, hoy es una realidad que ha tocado el alma de más de 500 niños en dos años de labor ininterrumpida.

La magia ocurre en lugares donde el miedo suele ser el protagonista, como las salas de quimioterapia ambulatoria de Solca o el área de neurología del Hospital del Niño. El impacto es inmediato: niños que permanecían inmóviles reaccionan al sentir la suave pata de un perro, y rostros marcados por el cansancio de las infusiones médicas se iluminan con una sonrisa genuina. Es una asistencia bidireccional donde el animal absorbe la tristeza y entrega una paz que ninguna medicina puede replicar en su totalidad.

Maritza relata sobre los inicios de esta travesía: "Nosotros compramos una planta de energía, pero me puse a pensar con mi hijo en esos niños que están en hospitales, muchos de ellos están solos porque sus padres trabajan". Por su parte, Alexander destaca el impacto visual del proyecto en los pacientes: "Desde nuestras primeras visitas, percibimos cómo se transformaba el entorno; la alegría y la armonía empezaban a fluir, contagiando de entusiasmo a todas los presentes".

Un entrenamiento basado en el amor y la disciplina 

Para que un canino logre entrar a un entorno hospitalario y permanecer tranquilo ante el sonido de las máquinas o el olor de los medicamentos, requiere un proceso riguroso. Además de ser una mascota dócil, se necesita una estructura clara y un entorno familiar lleno de armonía.

  • Preparación cognitiva: Los perros poseen obediencia avanzada, lo que les permite caminar junto a su guía sin distraerse.
  • Protocolos de salud: Cada animal cumple con certificados de vacunación estrictos, baños ozonizados y controles veterinarios para garantizar la seguridad de los pacientes.
  • Conexión espiritual: El proyecto tiene una profunda raíz católica; cada perro porta bandanas con medallas bendecidas de san Benito y san Antonio.
  • Diversidad de razas: Aunque Haaland destaca por su porte y pelaje, Messi, un chihuahua muy despierto de nueve años, rompe estigmas demostrando a todos que las mascotas pequeñas también pueden ser grandes terapeutas de besos y compañía.
  • Resiliencia canina: Los voluntarios identifican el momento justo en que un perro necesita descansar, respetando siempre el bienestar emocional del animal para que su entrega sea siempre voluntaria y alegre.

Los centros que reciben la alegría de "Sonrisas con cola"

La planificación de las visitas permite que el equipo llegue a diversos sectores de la sociedad que enfrentan situaciones críticas de salud o abandono:

  • Solca: Es el punto de inicio donde asisten a la quimioterapia ambulatoria y al emotivo ‘toque de campana’ cuando los niños vencen la enfermedad.
  • Hospital del Niño (Dr. Francisco de Icaza Bustamante): Visitan múltiples salas, incluyendo el área de neurología, donde los pequeños en sillas de ruedas muestran reacciones positivas al contacto físico con los perros.
  • Hospicio Corazón de Jesús: Aquí brindan consuelo a los adultos mayores que enfrentan problemas de senilidad, Alzheimer o la tristeza de la soledad.
  • Fasinarm: En esta fundación trabajan con niños con Síndrome de Down, realizando incluso coreografías musicales para celebrar fechas especiales como el Día del Niño.

El legado de una familia que apuesta por la juventud

Alexander, estudiante de Negocios en la Universidad Espíritu Santo, representa la cara joven de esta iniciativa. Para él, llevar a sus mascotas a los hospitales es una forma de combatir el estrés y la ansiedad que asfixian a la sociedad actual. Su participación busca motivar a otros jóvenes a despegar la mirada de las pantallas para enfocarse en las cosas que realmente importan: el servicio al prójimo y el respeto a toda forma de vida.

Esta labor trasciende las fronteras de los hospitales de niños, extendiéndose hacia los adultos mayores en hospicios, donde el olvido y la soledad suelen pesar más que las enfermedades. Ver a una persona con Alzheimer intentar comunicarse con Haaland o a una madre llorar de alegría al ver a su hijo jugar por un instante es la recompensa que sostiene este esfuerzo sin fines de lucro. La meta es clara: seguir sembrando estas semillas de consuelo en Ecuador y, posiblemente, llevar esta luz a otros rincones del mundo donde la presencia de un amigo fiel sea necesaria para sanar el espíritu.

tracking