Fallece el licenciado Galo Eduardo Martínez Merchán, fundador de los diarios EXPRESO y EXTRA

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Fallece el licenciado Galo Eduardo Martínez Merchán, fundador de los diarios EXPRESO y EXTRA

El fundador de Gráficos Nacionales S.A. deja un gran legado para las futuras generaciones

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El licenciado Galo Martínez Merchán en una foto de archivo.Bolívar parra

La vida de Galo Eduardo Martínez Merchán se apagó este 21 de junio para siempre, pero su luz seguirá resplandeciendo en el camino de la empresa Gráficos Nacionales S.A. que fundó hace casi cincuenta años. Gracias a él, a su constancia y perseverancia, los diarios EXPRESO y EXTRA han logrado un alto sitial en la comunicación y han mantenido informada a la sociedad ecuatoriana. Su legado queda para las futuras generaciones, en las múltiples y nuevas plataformas de las que solo conoció sus nombres, pero que sabía que eran las nuevas vías para seguir haciendo un buen periodismo al servicio de la sociedad, como lo ha sido hasta ahora el papel.

Pocos meses antes de dejar este mundo expresó que sabía que su final estaba cerca, pero que se iba a morir como había practicado la vida: luchando y trabajando por sus sueños e ideales. No admitía quedarse en casa ni dejar de leer. Lo hizo hasta el último día. Siguió llegando al diario, todas las mañanas, con la paz de haber hecho lo que le dictó su corazón y su deseo de luchar por una mayor justicia social en el país, primero desde la política y después la industria gráfica y el periodismo.

Amó la imprenta y el quehacer periodístico como ningún otro, desde la adolescencia, cuando aún no tenía decidido la profesión que iba a estudiar en la universidad, ni imaginaba el largo camino que iba a tener que recorrer antes de descubrir que su vida eran los periódicos.

Esta vocación se gestó en su niñez, cuando junto a sus amigos del barrio Rocafuerte creó un semanario para contar las novedades de sus vecinos.

Nació en Guayaquil el 10 de diciembre de 1931. Hizo sus estudios primarios en la Escuela Fiscal Antonio José de Sucre y los secundarios en el Colegio Nacional Vicente Rocafuerte.

En la Facultad de Derecho de la Universidad de Guayaquil, obtuvo el título de Licenciado en Ciencias Sociales. Además, fue el génesis de su amplia trayectoria política, que lo ubicó en altos cargos gubernamentales por su enorme capacidad de liderazgo.

Fue el secretario de Estado más joven de la historia nacional. A los 29 años ocupó la Secretaría General de la Administración en el régimen de Velasco Ibarra.
DEVELAMIENTO DE PLACA (33277169)

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Fue presidente de la Escuela de Derecho de la Universidad de Guayaquil, secretario de la Comisión de Terrenos del Municipio de la ciudad y de la Comisión de Tránsito del Guayas (1957).

Con solo 29 años, llegó a ser el secretario General de la Administración más joven de la historia nacional (1960-1961) en el régimen de José María Velasco Ibarra, de quien fue uno de sus más cercanos colaboradores, siendo su director de campaña en 1968.

Como diputado por la provincia del Guayas actuó en los periodos 1960, 1962 y 1968.

Fue ministro de Previsión Social y Trabajo (1968), de Industrias, Comercio y Recursos Naturales (1968-1969), así como de Gobierno y Policía (1969-1970 y 1971).

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Galo Martínez, siempre por la puerta grande.Bolívar Parra

EL VISIONARIO

La trayectoria del licenciado Martínez en los medios de comunicación fue prolífica, como fundador, director y empresario. Uno de sus primeros emprendimientos en su vida adulta fue la Revista Amazonas, luego el semanario tabloide El Tiempo y el verpertino guayaquileño La Razón.

Pero el 25 de julio de 1973, uno de sus más grandes anhelos se hizo realidad con la fundación de diario EXPRESO, inspirado en su amor por la urbe huancavilca. Por ello se preocupó por tener a reporteros y diseñadores de América y Europa, con el fin de ofrecer a los lectores productos editoriales de alta calidad.

Le siguió diario EXTRA, creado el 21 de octubre de 1974, que se convertiría en el de mayor circulación nacional, con un éxito en ventas jamás antes visto.

Pero su espíritu visionario no se detuvo y se involucró en la gestación de los periódicos La Hora (23 de agosto de 1982) y El Clarín de Babahoyo.

En septiembre de 2005, participó en el lanzamiento de la Revista Vanguardia, que se especializó en periodismo de investigación, un género que admiraba y se empeñaba por inculcar en los reporteros que trabajaban con él.

Galo Martínez
Galo Martínez Merchán nunca dejó de trabajar.Bolívar Parra

Como fundador de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos del Ecuador (AEDEP), fue su presidente por dos ocasiones, lo que le hizo merecedor de reconocimientos como la Gran Cruz de la Orden Nacional al Mérito, Presea Municipalidad de Guayaquil (2008), Placa Internacional Jules Dubois, Asociación de Periodistas de Guayaquil (2012), Medalla insignia por el suplemento semanal ‘Memorias Porteñas’ (2015), reconocimiento a su trayectoria periodística por el Círculo de Periodistas del Guayas (2016), Premio AEDEP a las libertades Juan Montalvo (2016), Condecoración como personaje de la comunicación por la Universidad Ecotec (2016), Doctorado Honoris Causa por la Universidad Espíritu Santo (2017) y la Condecoración ‘Toda una vida’ por la Gobernación del Guayas (2018).

Sus primeros pasos en el periodismo

La primera demostración de su pasión por la comunicación la hizo en el verano de 1947, cuando tenía 16 años y sacó a luz, en la calle Rocafuerte, en el centro de Guayaquil, las pequeñas historias del barrio, que imprimió de forma artesanal en hojas de tamaño oficio.

Jorge Delgado, destacado futbolista y comentarista deportivo, su amigo de la infancia, del barrio y del bachillerato en el colegio Rocafuerte, recuerda la algarabía que se formó en el barrio Rocafuerte cuando aparecieron pegadas las hojas en los sitios más destacados de la cuadra: la carnicería del ‘Gordo Lucho’, la botica de Abel Gilbert, el quiosco de sánduches y dulces de Romero y la tienda de abasto de Joaquín Noroña.

Otras puertas sirvieron después de escaparate para el “periodiquito” como empezaron a llamarlo los vecinos. En él, Galo Martínez, con la ayuda de Delgado, relataba las incidencias de los jóvenes de este sector central de Guayaquil, aún con la mayoría de calles lastradas y polvorientas, pero con un boyante comercio empujado por las exportaciones de café y cacao. Toda actividad juvenil, incluidos los nuevos romances y desamores, los plasmaba en pequeñas crónicas que el barrio entero disfrutaba leyendo.

Su soltura para escribir le hicieron acreedor a un espacio de opinión en la revista de la Escuela de Derecho. Sus artículos, que salían con su nombre y una foto en blanco y negro, pronto lo hicieron reconocido en el mundo estudiantil de la Casona Universitaria (Chile y avenida Olmedo). Una promesa juvenil en desarrollo, que no perdía oportunidad para crecer como ser humano.

Sabino Hernández, otro de sus grandes amigos desde la infancia en el colegio San José La Salle, aún guarda el recorte del periódico que reseñó la reunión en la que se decidió la protesta y en la que Galo Martínez Merchán dijo: “Isidro Guerrero será para nosotros el símbolo que nos unirá para proseguir adelante en las luchas por la libertad y la dignidad estudiantil”.

El periodista y poeta Fernando Cazón, quien lo ha acompañado por más de 60 años en la actividad periodística, por entonces un estudiante de ingeniería agronómica que más que a las plantas amaba a los libros y la poesía, participó en la llamada Marcha del Silencio. “Protestábamos contra el abuso del poder del presidente, por ordenar una intervención militar en el colegio Juan Montalvo, de Quito. Allí murió un estudiante de sexto curso. Isidro Guerrero se llamaba. Ese nombre se convirtió en la sombra de Velasco Ibarra”.

El país pierde hoy a uno de sus referentes de honestidad, compañerismo, pero sobre todo de lealtad a sus colaboradores, que lo acompañaron hasta sus últimos días.