En España se prepara mapa secuencial que podría encontrar culpables de la propagación del coronavirus

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En España se prepara mapa secuencial que podría encontrar culpables de la propagación del coronavirus

Fernando González Candelas, genetista que probó el contagio de hepatitis C a 275 pacientes, prepara ahora el mapa secuencial del virus con 40 hospitales. 

genetista Fernando González Candelas
Fernando González Candelas, en su despacho.Mónica Torres

El científico Fernando González Candelas está trabajando, en conjunto con 40 hospitales de España, en el mapa epidemiológico genético del coronavirus en el país europeo. 

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Esta metodología de investigación, a cargo del mismo genetista, permitió condenar hace 13 años al anestesista Juan Maeso por contagiar a 275 personas con la hepatitis C

¿Cuál es la similitud en ambos casos? Que se trabaja con una parte de la teoría de la evolución, llamada de la coalescencia, en la que se busca el ancestro común. O como lo explica el propio González: "el Adán y Eva de los microorganismos”.

"Hoy contamos con herramientas más poderosas: entonces solo trabajábamos con fragmentos del genoma del virus, ahora con el genoma completo, pero conceptualmente no hay diferencias”, comenta sobre el estudio elaborado con su colega Andrés Moya y publicado en la revista BMC Biology, mientras descansa en su despacho con mapamundis que describen en detalle el nuevo virus.

La entonces investigación que presidió junto con Moya fue clave para que se condenara a 2.000 años a Juan Maeso, quien se inyectaba un poco de anestesia antes de usar la misma jeringa con sus pacientes. Allí se probó que Maeso no era una víctima más contagiada de hepatitis C, como argumentaba su defensa, sino el ancestro de las infecciones.

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Para este nuevo estudio que lidera González Candelas, el español espera reunir hasta 20.000 secuencias del genoma.

“El objetivo principal es poder entender y dar información a las autoridades sanitarias con fines básicos y de aplicación de cómo se ha ido expandiendo el virus para tomar medidas. Los objetivos adicionales son muchos: averiguar las vías de entrada, ver cómo aumentan algunos virus y otros no, por qué proliferan unas semillas y otras no, si el virus ha entrado, por ejemplo, una o varias veces en una residencia o en un hospital o si el personal se ha infectado dentro o fuera…”, explica González.

A pesar de que apenas lleva recogidas 600 secuencias, la mayoría en Valencia, apunta una idea básica que se asemeja a la de otros científicos. 

“No existe un paciente cero ni en Valencia ni en España y, posiblemente, se puede inferir, no existe tampoco un paciente cero para la pandemia. Cuando se inicia la epidemia normalmente ya hay muchos más casos que no se han detectado. Se ve el primer paciente el 6 de diciembre y otro el 8, pero hasta el 24 no llama la atención. Y estás viendo la punta del iceberg, no ves la masa. Sabemos que hay un gran número de casos asintomáticos o con síntomas leves. Estos coinciden con el inicio de la época de las gripes y los catarros y entonces se les diagnostica así hasta que algunos ingresan con síntomas más graves y el especialista dice que esto no es gripe. Pero cuántos más han sido infectados, y no detectados, no lo sabemos. Esa idea de buscar el paciente cero es un estigma, una etiqueta periodística, que pone la presión en identificar a un culpable que no es tal”, describe.