El problema del arroz va más allá de los precios: no hay política de estado

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El problema del arroz va más allá de los precios: no hay política de estado

Ni el Gobierno ni los dirigentes atacan los problemas de fondo. El uso de semillas certificadas y siembras en zonas no aptas afectan a los arroceros

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Con tractores cerraron las vía de acceso en Guayas.Richard Castro / Cortesía

Una solución de largo plazo es lo que requiere el sector arrocero, agobiado por la baja productividad, el escaso uso de semillas certificadas, pocas posibilidades de exportar y la necesidad de un plan de reconversión.

Incluso para poder producir a un menor costo se necesita sacrificar el hectareaje, dejando de sembrar en zonas no aptas y en meses de frío, según expertos consultados por Diario EXPRESO. Es decir, cultivar en áreas de mayor luminosidad, usar semillas certificadas y realizar análisis de suelo para evitar gastos innecesarios en fertilizantes.

Los arroceros de Santa Lucía, Daule, Salitre, Yaguachi, Taura y otras zonas en Guayas,  mantenían el paro indefinido por los bajos precios del grano, pero al final de la tarde lograron un acuerdo con el Gobierno. Sentados en media carretera y con plantas de arroz a la entrada del puente San Pedro Espinal de Santa Lucía, los manifestantes pedían a viva voz que el Gobierno nacional cumpla con su promesa de campaña, de fijar el precio oficial del arroz en 35 dólares, las sacas de 215 libras. Estos son los puntos del Acuerdo:

  1. Los representantes de los sectores de arroz y caña de azúcar formarán parte de las mesas técnicas para reformar los respectivos Acuerdos Ministeriales, con el propósito de garantizar un precio justo.
  2. Las Fuerzas Armadas están desplazadas en las fronteras para controlar el paso ilegal de productos agrícolas.
  3. No se concederán permisos para piladoras de arroz, particularmente en la frontera.
  4. Se abrirán bodegas de campo en las zonas productoras de arroz parafacilitar la comercialización; para el efecto contarán con financiamiento de la banca pública para absorber la gramínea.
  5. El Gobierno emprenderá un plan de mecanización y de dotación de maquinaria agrícola.
  6.  Se entregarán semillas para reconvertir cultivos.
  7. El Gobierno del Encuentro reitera su compromiso para apoyar el desarrollo del agro ecuatoriano, siempre con el diálogo y la participación activa de todos los actores de la cadena productiva..

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Mientras en la comuna Petrillo de Nobol, arroceros de Daule y otros cantones, con machetes y palos, exigían una respuesta de inmediato. “Si no nos dan una solución a esta crisis que estamos viviendo, nos quedaremos todo el día y la noche, porque ya los diálogos nos cansaron”, comentó Rosendo Aguilera, del recinto Los Quemados de Daule.

El problema es que los arroceros y las autoridades miran solo la coyuntura. “Se debería sembrar arroz solo en zonas como Daule, Salitre, Samborondón, Santa Lucía y otras que tienen mayores luminosidad, donde se pueden lograr rendimientos superiores, incluso, a 10 toneladas métricas por hectárea”, dice el especialista.

ALGUNOS ASPECTOS A CONSIDERAR:

  • Los arroceros deberían sembrar en los meses de menor frío, es decir, iniciar el proceso en julio para cosechar en septiembre y octubre por ejemplo. O cultivar durante los meses de invierno donde hay mejores condiciones.
  • Hay que hacer menos cosecha al año para que el suelo pueda descansar de la sobreexplotación. Se debe fomentar el aprovechamiento de la soca y de técnicas como uso de patos que ayudan a controlar malezas y a la sustentabilidad de las familias.
  • Cada día muchos herbicidas están teniendo resistencia, mientras en excesivo e inadecuado uso de fertilizantes convencionales están afectando el PH del suelo, como aumenta la salinidad en muchas zonas.

Otro aspecto importante es la tecnificación: en Perú el 90 % de la superficie tiene nivelados sus suelos, en Ecuador no se llega al 40 %. La falta de semilla certificada es otro problema, alrededor del 70 % de los arroceros usa las recicladas. Tampoco se trabaja con base a un análisis de suelo, lo que implica un gasto inútil en fertilizantes y un daño al suelo.