Economía

Nirsa se prepara para lidiar con el COVID-19 a largo plazo

La industria atunera más grande del país, dueña de la marca atún Real, cuenta sus desafíos en esta etapa de emergencia sanitaria. Se retó a no parar aunque su producción haya caído un 43 %

Tiene la cara ataviada de trapos y una mascarilla que apenas deja descubiertos sus ojos, pero distinguir a Elizabeth Mendoza parece algo sencillo, aun si está en medio de un pelotón de trabajadores que desmenuzan, con destreza y a buen ritmo, el atún que más tarde Nirsa colocará en perchas.

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“Es una de las empleadas más antiguas. Tiene 25 años acá”, dice John Reimberg, gerente de Seguridad Física de Negocios Industriales Real S.A. (Nirsa), mientras en un recorrido por la planta muestra a EXPRESO la dinámica con la que trabaja parte del 60 % de los 5.000 trabajadores que tiene la empresa. A ellos les llama sus “héroes reales”, pues nunca pararon y permitieron que la empresa siga funcionando, pese al alto riesgo que, en un inicio, tuvieron de contagiarse con COVID.

La mayor atunera del país resume estos 49 días de labores como una etapa desafiante. Decretado el estado de excepción, ninguna empresa de las autorizadas a laborar conocía a ciencia cierta cómo enfrentar la pandemia. Tampoco Nirsa. Por eso acá se partió con lo básico: reforzar controles sanitarios y de desinfección, entregar mascarillas y guantes a todo aquel que necesitaba y firmar acuerdos con establecimientos de salud, para garantizar una atención médica urgente.

5.000 TRABAJADORESforman parte de la mayor atunera del país. El 60 % hoy trabaja de forma presencial.

Tras semanas de ejecución, dice Reimberg, las medidas han empezado a rendir el efecto deseado: generar la confianza que se necesitaba para motivar el retorno paulatino de empleados para, de a poco, ir revirtiendo la caída del 43 % que tiene su producción.

Para conseguirlo, aclara, han tenido que hacer que las normas sean mucho más estrictas o han tenido que crear otras. A la planta nadie se reincorpora si antes el personal no se ha sometido a una prueba rápida para detectar la posible enfermedad. Por ello, se ha improvisado un consultorio en el ingreso de la fábrica. Desde hace 3 semanas, se han tomado 700 pruebas. En un inicio, cuenta Reimberg, hubo mucho temor, porque los casos positivos fueron apareciendo. Actualmente registran 45; todos ellos estables; unos recibiendo tratamiento y otros son asintomáticos, pero están aislados. La atención médica oportuna y los estrictos  cercos epidemiológicos que desde un inicio se ejecutaron permite que la  situación hoy esté controlada. En estas dos últimas semanas, incluso, "de cada 100 pruebas que hacemos, encontramos uno positivo", dice. 

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El que entra debe hacerse una prueba. En 3 semanas se han hecho 700. Los casos positivos se aíslan y se inicia el cerco epidemiológico.Valentina Encalada / Expreso

Los que tienen el aval de regresar deben someterse a nuevos protocolos pensados, bajo un plan que se irá ejecutando a largo plazo, no solo para proteger a los trabajadores que laboran en la atunera, sino a quienes operan en las otras plantas (como la sardinera, camaronera y de harina de pescado) que se aglutinan en el complejo productivo que Nirsa tiene en Posorja.

Mientras el país debate la forma en cómo los negocios deberían volver a operar, sin que se afecte la salud de los ecuatorianos, esta empresa demuestra avanzar, con gran ventaja de tiempo, en el combate del virus. No se sabe con certeza cuánto dure esta crisis, dice el ejecutivo, pero lo peor es sentarse a esperar a que el COVID se vaya. “Yo creo que el país, si emplea los debidos controles, puede regresar a producir. Si esperamos, dos, tres, cuatro semanas, la realidad será la misma”, dice.

Para ello cree que cada empresa y empleado deberían, ahora mismo,  estar definiendo los cuidados que aplicarán dentro de sus posibilidades, cuando les toque volver al ruedo para empujar la economía. Según estimaciones oficiales, el COVID podría llegar a destruir más de 500.000 empleos en el país y más de 195 millones, en el mundo.

“Hay que entender que toda persona corre un riesgo desde el momento en que se levanta de la cama”, dice Mario Torres, gerente administrativo de esta empresa. La clave, menciona, es tener disciplina para adoptar nuevas conductas de higiene. A ello debe agregarse una mayor visión, por parte de las empresas, para adecuar las condiciones y espacios de labores.

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En Nirsa ya se trabaja en cómo proteger a los empleados en zonas de hacinamiento que se vuelven riesgosas como el comedor. Ya tienen un proyecto piloto para hacer que este espacio adopte el formato de un cyber, con paredes de acrílico se busca garantizar las distancias y con ello la protección del trabajador.

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Las distancias marcadas en las mesas del comedor no son tan eficientes, por ello cada espacio se protegerá con paredes de acrílico.Valentina Encalada / Expreso

Ahora todos, ejecutivos y empleados, atraviesan una etapa de aprendizaje, pero aquí no se descarta que en el mediano y largo plazo, se pueda comenzar a aplicar sanciones para el que no cumpla. El esfuerzo debe ser de todos, dice Torres.

EL MERCADO EN CIFRAS

  • La oferta. Antes de la emergencia, en Nirsa venían produciendo 320 toneladas diarias, hoy en día esa oferta llega a 185, un 43 % menos.

  • Presupuesto. La empresa tuvo que triplicar sus gastos en temas sanitarios. 

  • Exportaciones. Estas son mínimas, con la emergencia la prioridad es atender el mercado local. 

  • La industria. De enero a febrero de este año, este sector exportó $ 231 millones. En el 2019, las ventas totales sumaron cerca de $ 1.500 millones. 

“LAS FIRMAS QUE GARANTICEN UNA PROTECCIÓN SON LAS QUE DEBEN VOLVER”

Roberto Estrada, socio de consultoría de Deloitte  y profesor de Recursos Humanos y Comportamiento Humano de IDE Business School.

¿Existen las condiciones para que los negocios puedan volver? ¿De qué depende?

Existe la presión por retomar actividades económicas, pero también es verdad que se deben extremar medidas de precaución para evitar contagios. Las empresas deben partir por hacer una autoevaluación profunda, de la situación actual y de riesgo de sus colaboradores. Asesorarse en la forma de desinfectar instalaciones, tomar las precauciones de distanciamiento, repartir nuevos turnos, proporcionarles equipos de seguridad, capacitarlos en el cumplimiento de nuevos protocolos, continuar con teletrabajo con aquellas personas que lo puedan hacer. Las firmas que no pueden garantizar la protección de sus colaboradores, clientes y demás, es imposible que retomen sus operaciones habituales.

¿De qué sirve alargar la cuarentena?

Alargar la cuarentena ayudaría a que la exposición a contagios se controle. En este tiempo se deberían estar analizando las medidas tomadas en otros lados, mientras seguimos en cuarentena, sería la fórmula para estar completamente listos cuando se disponga la siguiente fase de distanciamiento.

Pero ¿qué lecciones nos dejan las empresas que pese a todo esto no han dejado de trabajar?

Nos demuestran que en el mundo empresarial se vuelve fundamental la agilidad, es decir, la capacidad de respuesta y adaptación a cambios por más drásticos e intempestivos que puedan ser. Seguramente para estas compañías, el impacto fue igual de fuerte que para el resto, pero su nivel de respuesta, para tomar controles, medidas sanitarias, capacitar al personal, a los clientes, etc. demuestra que con decisión y comunicación, se puede responder incluso en momentos de emergencia. La segunda lección es la apertura que se debe tener al aprendizaje continuo. Esto es una gran lección para el resto de la comunidad empresarial ecuatoriana.

¿Qué deben esperar las empresas con este regreso?

Más allá de volver en estos momentos, es necesario analizar ¿qué funciones de mi empresa realmente pueden y deben continuar en teletrabajo?  ¿Qué cargos en cambio no y necesitan volver a la modalidad presencial?En ambos casos se sacarán importantes conclusiones, que sirvan de ahora en adelante en la continuidad del negocio. Y a la vez empezar a analizar el entorno y si mi segmento de clientes está cambiando en sus hábitos, para entonces poder, lo más rápido posible, replantear mi modelo de negocio y poder seguir subsistiendo.