Trabajo coronavirus
 Eva trabaja en Moro Grill. Ella pudo retomar sus labores, aunque en horas limitadas.freddy Rodríguez / eXPRESO

Los negocios se esfuerzan por salir del estado de coma

Los restaurantes y los locales comerciales toman medidas para impulsar su reactivación en medio de la pandemia. Esperar a que todo vuelva a la normalidad no es una opción

En época de emergencia, Eva, Génesis y Jampier no han tenido el privilegio de muchos: el de poder quedarse en casa. Esto porque, al igual que miles de ecuatorianos, enfrentan una batalla parecida a la que el Estado intenta asumir con la salud de la población: la de no dejar morir algunos negocios y con ello proteger sus propias fuentes de trabajo.

De ser un sector poco organizado, gremialmente, los restaurantes del Guayas hoy se desafían a trabajar bajo un mismo compás. Más de 350 marcas ( la mayoría de esta provincia) aunque no atienden al público, tratan de reactivar sus operaciones internas y en esa tarea aportan Eva y sus compañeros que, por estos días cocinan y despachan en tarrinas el menú de Moro Grill (Samborondón), uno de los últimos en abrir internamente y en decidir hacer entregas a domicilio.

Una labor que, dice su propietaria Francesca Ferrero, se ha vuelto titánica, cuando no se cuenta con suficiente mano de obra y cuando los insumos en los mercados están escasos y a costos altos.

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Desde hace un mes, ella coordina la gestión de este centenar de restaurantes que buscan mejorar el panorama provocado por el coronavirus que hace varias semanas los dejó sin atender al público y con la obligación, por ley, de pagar sueldos y sostener las plazas de empleo. Para el efecto, se han creado 5 comisiones de trabajo, dice, que buscan allanar el camino, para que los restaurantes de a poco vuelvan a reactivarse. “Un comité se encarga de tratar de negociar con los proveedores para asegurar las previsiones de alimentos, no todos están trabajando”. Otros, en cambio, están dedicados a detectar las necesidades del gremio y a formular propuestas para poder reabrir, cuando todo esto pase.

Cuantificar el impacto de este sector es complicado, debido a la alta informalidad que existe. No obstante, dice Ferrero, se cree que al menos un 60 % de locales puede ser golpeado. “Ya hay un estudio de la Espol que señala que si la situación sigue como está, este año $ 800 millones menos dejarían de ingresar solo en nuestro sector”, sostiene.

Las pérdidas están y serán inevitables. El reto ahora es lograr que estas no sean descomunales. Y a esa tarea también se embarca el sector comercial. La Federación Nacional de Cámaras de Comercio acaba de lanzar la campaña “Salva un Comercio”, que no es otra cosa que promover entre el público las compras anticipadas para recibirlas poscuarentena. Hay otras propuestas que, en cambio, incluyen un incentivo a esto. Se ha creado un programa de compras prepago que impulsan los restaurantes y Cervecería Nacional que prevé regir desde mañana: en este la ciudadanía podrá adquirir compras por determinado valor, pero con la ventaja de poder duplicar su consumo. Es decir, poder consumir $ 40, pagando la mitad.

La falta de ingresos a estos sectores, que por su condición no pueden acogerse al teletrabajo, ha hecho que en el mercado cada oportunidad sea olfateada. Hoy, las ventas a domicilio se limitan a alimentos preparados, pero algunos empresarios se preguntan por qué esto no puede ser abierto a otro tipo de oferta como electrodoméstico o insumos de gimnasio.

Vanessa Urbano, gerente de Ventas del gimnasio Taurus, calcula que esta paralización ha impedido que su empresa continúe con las ventas que realizaba antes del estado de excepción. En los 15 primeros días, calculan $ 250.000 en pérdidas. “Yo distribuyo mis productos a TIA, Marcimex, Pichincha Miles, pero por esto hemos dejado de hacerlo. A nosotros no nos dejan enviar a domicilio, porque ellos no los consideran un artículo de primera necesidad. Pero en este momento lo es... mucha gente está muy cansada de estar en su casa y requiere instrumentos para realizar ejercicio físico, cuerda de saltar, mancuernas que se pueden enviar por app. La demanda existe”, dice Urbano.

En el caso de los restaurantes, señala Ferrero, pensar en la reactivación implica elaborar un listado de medidas, que harán llegar al Gobierno, y que tienen como objetivo ayudar a sostener a los negocios en cuanto la cuarentena acabe. Al igual que otros sectores, están solicitando una prórroga en los pagos de tributos y aportes patronales al IESS, pero a los restaurantes hay algo más que les preocupa: cómo podrán ponerse al día en el pago de arriendos. La idea es que las autoridades también puedan exhortar a los arrendadores a elaborar un plan flexible para que sus inquilinos se pongan al día en los pagos.

A esto se suma la elaboración de un manual de reapertura futura de los establecimientos “siguiendo procesos que ya se están usando en otros países donde han logrado salir de la cuarenta de forma exitosa. La idea es generar una opción para que la gente pueda adaptarse. Sabemos que hasta que exista alguna vacuna nos vamos a demorar en tomar la normalidad y vamos a entrar en periodos de cuarentena seguramente cíclicos. No sabemos qué tiempo, pero sí podemos tener medidas para paliar la situación”, sostiene Ferrero.

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  • PROTOCOLO. Las inmobiliarias también reaccionan

El índice de contagios en el país aún está en curva creciente, pero el sector inmobiliario se une al grupo de empresas que trabaja en la elaboración de un plan para actuar cuando todo esto pase. La Asociación de Promotores Inmobiliarios de Viviendas del Ecuador (Apive) ha elaborado un “Protocolo de Reingreso de Labores” de 23 páginas, en el que plantea medidas para reactivar las actividades productivas del personal tanto en obras de proyectos como oficinas administrativas. Este protocolo incluye recomendaciones para que el proceso de reactivación no encuentre cuellos de botella en la atención de instituciones públicas, pero también plantea estrictas reglas para resguardar la salud, entre ellas aplicar control al personal y sus patologías, procesos de desinfección y mejor empleo de áreas de trabajo y uso de recursos en espacios comunes. La propuesta será remitida al Gobierno.