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Camarón
En la zona de Barbones, El Guabo, algunas hectáreas no se han vuelto a sembrar. Pasa igual en el Golfo de Guayaquil y Manabí.Guillermo Lizarzaburo

El futuro de los camaroneros está en riesgo: cientos de piscinas se quedan desoladas

En la provincia de El Oro, miles de piscinas cierran por la caída de precios Los activos principales bajan hasta un 42 %.

Miles de hectáreas de piscinas se dejan de sembrar, mientras un buen grupo de camaroneros intenta bajar costos y otros, deshacerse de propiedades para pasar esta grave crisis que los agobia.

En Barbones, en Pagua, en Huaquillas, en Santa Rosa, en cualquier territorio camaronero de la provincia de El Oro es igual: los precios son menores a los costos de producir una libra, y lo peor: no hay capital, ni optimismo, en el corto plazo.

Juan Carlos Aguilar y Carlos Guzmán son dos medianos y eficientes acuicultores que hoy viven peripecias para sostener la producción y el empleo. Y ya no pueden. Esta semana han dejado vacías varias piscinas, han reducido el sueldo a los empleados y van a despedir a otros. Mientras una buena parte de camaroneros ha puesto en venta sus piscinas.

Y no solo eso, han bajado el precio de su activo principal. Una hectárea que costaba 30.000 o $ 35.000 en 2019, hoy se ofrece a $ 28.000 y hasta 20.000. Vender es la opción para conseguir efectivo, pero tampoco existen ofertas de compra.

Camaroneras
Algunos productores trabajan sabido que van a perder.Guillermo Lizarzaburo

Los precios de la libra comenzaron a caer desde el inicio de la pandemia y esta baja se agudizó con la decisión de China de suspender la importación de tres plantas exportadoras por, supuestamente, haber hallado una cepa de coronavirus en la pared externa de un contenedor y en los empaques.

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En el último aguaje (inicios de julio) por la necesidad de tener un retorno vendimos a un intermediario en $ 1,11 cuando mi costo es 1,25 la libra. Ahora está a $ 1,05 la libra. Estoy obligado a pescar”, recalca Aguilar.

Por una parte, los camarones de unos 20 gramos no pueden quedarse más tiempo en las piscinas porque crece sustancialmente la demanda de alimento balanceado y, por otra, los camaroneros deben venderlo porque necesitan cubrir sus gastos. Y lo peor es que las grandes empacadoras pagan la cosecha en 30 o 45 días, lo cual obliga a los productores a vender a intermediarios a un precio mucho menor.

Los productores no se sienten representados en los gremios, tanto porque ninguno aboga por exigirle al Gobierno los ayude a encontrar liquidez. Y una opción que proponen es reducir a cero el pago del IVA en las compras de balanceado, aireadores, maquinarias e insumos. “Si no se hace esto vamos a ver más piscinas secas en el país”, sostiene Guzmán.

250.000hectáreas
de camaroneras tiene Ecuador. A mayo pasado se exportaron 159 millones de libras.

En las piscinas que están fuera del continente los costos suben por sobre los 1,60 dólares por libra, porque tienen mayores gastos. Llevar 500 sacos de alimento balanceado y otras provisiones hasta el archipiélago de Jambelí cuesta $ 150 por viaje; más dos custodios de 100 dólares cada uno. “Cuando pesco, por la cantidad de libras, llevo hasta dos embarcaciones y estoy obligado por mi seguridad y del producto, a contratar 3 custodios por embarcación”.

Para bajar los gastos los camaroneros trabajan bajo el sistema ‘trifásico’, es decir, en tres fases, con lo cual pueden hacer una corrida más al año (4). Este esquema permite llevar la larva que llega desde los laboratorios a un área de precría, “ahí la tenemos entre 15 y 20 días”, explica Aguilar; y de ahí la transfiere a una piscina más grande donde están otros 20 a 30 días, luego de lo cual se la lleva a la piscina de engorde, donde más consume alimento. Y además siembran a menos densidad, esto es, menor cantidad de larvas por hectárea: se baja de 160.000 a 100.000.