Ecuador, a ciegas sobre su mercado informal

  Economía

Ecuador, a ciegas sobre su mercado informal

El INEC seguirá usando las encuestas telefónicas para reflejar el desempleo. La metodología, sin embargo, tiene deficiencias

EMPLEO+pandemia+mercado laboral
El deterioro del mercado laboral se plasma en los letreros de locales que dicen que no hay vacantes, pero las cifras oficiales no miden aún la precariedad.Miguel Canales Leon / Expreso

Hasta diciembre del 2019, el 46,7 % de empleados del país se encontraban en el sector informal de la economía; es decir, en ese campo que no ofrece garantías laborales para las personas que han pasado a formar parte de negocios endebles que operan sin papeles en regla. Hoy, ocho meses después y en medio de las consecuencias de una pandemia, el país sigue sin conocer el deterioro que habría tenido este mercado, cuyas cifras preocupan a nivel regional.

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Los resultados del Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC) que dieron a conocer que la tasa de desempleo del país había crecido del 3,8 % al 13,3 % después de la crisis sanitaria, siguen sin reflejar la otra cara de la precariedad laboral: la de las personas que pasan a formar parte del mercado informal.

No hacerlo, explica Byron Villacís, analista económico y exdirector del INEC, es ver la mitad de una película, pues el real impacto de esta crisis está en este mercado que hoy con certeza, dice, estaría golpeando a más de la mitad de quienes están en la PEA (Población Económicamente Activa). “Cayendo en una economía informal las personas no pueden planificar mejor (su recuperación)”. Una de las principales restricciones que tienen ahora no solo es no poder gozar de mejores condiciones de trabajo, sino el no poder acceder a créditos.

Los últimos datos difundidos a inicios de este mes fueron fruto de una encuesta telefónica, a la que el INEC tuvo que recurrir en vista de las restricciones, para recabar datos en época de confinamiento. El método, admite el ente, tiene sus limitaciones. 

Con el fin de que la encuesta tenga una menor duración, “hubo que implementar formularios más cortos que excluyeron preguntas que recopilaban información adicional sobre el sector informal”. Actualmente, dice, el trabajo en campo ha sido retomado, pero por los riesgos la institución ha decidido continuar sus operativos con las llamadas telefónicas, para entregar las cifras en el próximo periodo comprendido entre julio y septiembre.

Sin embargo, el pedido es que la entidad no vuelva a excluir esta tasa que ayuda, según analistas de Cordes, a tener una referencia exacta sobre la cantidad de plazas que se han destruido en el mercado formal y a direccionar de mejor forma las políticas públicas.

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Enfocarse en la tasa de subempleo (que según el INEC se duplicó, al subir del 17 % al 34,7 %) no ayuda mucho, afirma la entidad. “Una cosa es que los nuevos subempleados sigan trabajando (aunque menos horas y con un menor salario) en la misma empresa, lo que permite anticipar una recuperación del empleo adecuado cuando la situación tienda a normalizarse; y otra cosa muy distinta es que esos subempleados ahora estén sobreviviendo con empleos precarios (en la informalidad) porque sus trabajos ya no existen”.

  • “320.000 CONTRATOS MENOS ”

Aún no hay una data oficial, pero el ministro de Trabajo, Andrés Isch, mencionó ayer en una entrevista televisiva que la informalidad es una de las grandes preocupaciones de su cartera, y que las nuevas reformas que se han creado para la contratación apuntan a que su tasa disminuya.

Son contratos que permiten una merma de jornadas y salarios, una nueva condición que, asegura, lejos de precarizar la situación laboral como se cree, está permitiendo crear “una relación laboral justa” tanto para el empleado como para el empleador en las condiciones actuales.

Desde el confinamiento, dijo, se han perdido 320.000 contratos, pero en el mismo periodo se han recuperado 160.000 y, desde que está vigente la Ley Humanitaria, 100.000 más.