Actualidad
Dolares o prueba de fe
La cena de Navidad de todos los años es especial. Y cuesta más que la de un lunes, un martes o un día cualquiera. Pasa en las familias y pasa en el Estado. Ecuador necesita conseguir 7.500 millones de dólares para despedir el 2018 sin dejar de pagar décimos, sueldos, facturas, deudas y demás compromisos del año. Y así, permitir que todos tengan la fiesta en paz.
Faltan seis meses para el cierre de año y faltan fuentes de financiamiento. Gota a gota, el Gobierno ya tiene apalabrados casi 1.500 millones de dólares entre organismos internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Latinoamericano de Reservas FLAR y la generosidad de las fértiles empresas eléctricas. Para el resto del agujero del déficit, el país aguarda, con el ímpetu de quien soporta una prueba de fe, que se abran nuevas oportunidades antes de que las luces, los árboles y las ofertas inunden la cotidianidad con el espíritu navideño. La pregunta es quién convertirá la esperanza de Ecuador en dólares.
El mercado financiero está en unas condiciones prohibitivas, con un riesgo país lanzado y sin síntomas de relajarse de forma significativa en el corto plazo. Los camaradas que abrían la billetera a cambio de obras o petróleo tampoco están en el listado actual de salvadores. La recaudación, estimulada con una remisión de multas e intereses que aún no entra en vigor, no es cobertura suficiente. Y el llamado a la inversión avanza, como la tortuga, lento y siempre que haya territorio seguro.
De momento, la autoridad económica solo ha respondido a la inquietud del cierre anual con una silenciosa discreción y un insinuante coqueteo con organismos multilaterales, hasta ahora despechados por Ecuador.
El escaneo del FMI a las cuentas nacionales recién concluido ratifica la complicada situación económica para cuadrar las cifras en el último semestre. Ha sucedido en el tiempo a la visita del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y al correspondiente agradecimiento del presidente, Lenín Moreno, por facilitar el diálogo con multilaterales. Pero, aparte de los gestos de colaboración, nadie en el Gobierno ha resuelto adelantar si el nuevo aliado de Ecuador será el Fondo, ni si esa eventual ayuda financiera vendrá condicionada con un incisivo rescate ‘a la argentina’. Ecuador va a necesitar más que fe.