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El discurso electoral mutará con el coronavirus

La prioridades en los planes de los presidenciales, a decir de expertos, deben adaptarse a la nueva realidad.  Caminar a un estado eficiente y no paternalista

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Las últimas votaciones presidenciales fueron en el año 2017.ARCHIVO / EXPRESO

Adaptarse. El coronavirus lo cambió todo y dentro de esa larga lista están las prioridades de los ecuatorianos. Si antes estaban interesados en que la delincuencia disminuya y conseguir un empleo estable, ahora la prioridad es no contagiarse del nuevo virus y mantener sus actuales empleos.

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Este cambio de prioridades obligará a los candidatos presidenciales para el 2021 adaptar sus planes de Gobierno y propuestas a esa nueva realidad, coinciden expertos en comunicación y consultoría política de Guayaquil. “El discurso deberá centrarse en reactivación, para lo que se deberán presentar propuestas concretas de los sectores a beneficiarse. La demagogia no será para nada creíble, en un escenario de crisis laboral, empresarial, social y sanitaria”, comenta el consultor político, Daniel Molina.

A decir del experto, los planes de los eventuales binomios presidenciales deben priorizar una salud pública universal de calidad, generación de empleo y emprendimientos, créditos a tasa 1 %, internet gratuito, agresivos planes de reactivación agrícola y educación.

CronogramaEl 7 de febrero es la fecha aprobada por el Consejo Nacional Electoral para las elecciones presidenciales y legislativas de 2021.

De acuerdo a una medición de Cedatos publicada a mediados de abril, en el marco de la pandemia, la mayor preocupación y principales problemas de los ecuatorianos es el temor al contagio y las dificultades de acceso al servicio de salud, seguido de la situación por la crisis económica y la desocupación.

encuesta-sobre-prioridades
ENCUESTA CEDATOS

El director del Instituto Internacional de Marketing y Comunicación, Jorge León, coincide en que el virus hace un llamado a la reinversión de la misma política porque, a su criterio, la pandemia ha evidenciado, entre otros aspectos, la deficiencia en el sistema de salud pública que debería ser uno de los principales focos de los planes de los aspirantes a Carondelet. “Los candidatos más fuertes han intentado tener iniciativas desde la ciudadanía para intentar salvar vidas y, sin duda alguna, el mayor desafío de los próximos candidatos será presentar un plan de reactivación económica del país... Las prioridades deberán ser salud y trabajo”.

Un estudio de la Cámara de Industrias y Producción contempla tres eventuales escenarios de impacto del coronavirus en el empleo y en todos existe una afectación considerable. En el primero, que contempla una caída del 12 % del total de ventas anuales, proyecta un potencial riesgo en 500.409 puestos de trabajo. Si la caída es del 20 %, la proyección sube a 654.693 plazas; y si la reducción crece al 30 %, la cifra de afectación aumenta a 743.902.

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Pero, ¿cómo adaptar esas propuestas sin que estas refuercen un estado paternalista y vayan más dirigidas a constituir un estado eficiente? Molina cree que sí es posible siempre que todo ciudadano que reciba ayuda trabaje en proyectos que dinamicen la economía social. “De igual forma las ayudas deben convertirse en emprendimientos colectivos, para que los beneficiarios de ayudas puedan invertir esos valores en generar empleo”.

En la misma línea, León considera que el próximo Gobierno, para no caer aún más en el paternalismo, deberá poner mucho ojo en los emprendimientos que, a su parecer, surgirán y muchos en la etapa de la poscrisis. Si bien necesitarán ayuda e incentivos estatales al inicio para surgir y despegar, pero pueden convertirse en el corto y mediano plazo en fuentes de empleo. Esto, a su criterio, debe ir de la mano con transparentar las cifras. ¿Qué se ha hecho con el dinero? ¿Cuánto va para ayuda de los ciudadanos? “Sacar el país no dependerá de una persona o de un plan de Gobierno. El siguiente presidente deberá tener la apertura de escuchar propuestas que vengan de todos los lados”, concluye León.