Para la corrupcion no hay exclusividad de clases

Los corruptos de antes no es que tenían ética sino que, por su estatus, no necesitaban hacer ostentación de lo mal habido. En gobiernos que no son de las élites, los señalados como corruptos, como tienen sus medios, cambian su natural estilo de vida por los lujos de la aristocracia que por eso los llama, despectivamente, “nuevos ricos” como si, por su origen social, no tuvieran derecho a hacerlo.

La corrupción como que se ha “democratizado” y ya no es exclusiva de las clases altas; antes no debió ser aceptada como normal en la política, para unos, para ahora ser mal vista en otros.

Miguel Ulloa Paredes