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Corresponsabilidad y austeridad
El presidente Lenín Moreno mencionó en su posesión dos palabras que motivan este comentario, normalmente ausentes en el lenguaje político en el Ecuador. Adoptamos como actitud recurrente creer que somos titulares de derechos y no sujetos de responsabilidades; reclamamos y a veces exigimos que se acepten nuestras pretensiones, excepcionalmente anteponemos el cumplimiento de obligaciones. La corresponsabilidad se la utilizó en la ley para crear tributos por el último terremoto.
El discurso presidencial fue refrescante para la mayoría del país. Hubo un cambio en el tono del mensaje que estuvo lejos de ser mandatorio y mucho menos ofensivo; tuvo un indiscutible contenido humano, desde la descripción de la propuesta “plan Toda una vida”, al deseo de dialogar en doble vía. Un servidor público prestando un servicio de calidad y calidez y un solicitante con similar comportamiento.
La ciudadanía espera que los enunciados tengan correspondencia con hechos y acciones, de no hacerlo se irá diluyendo la credibilidad y confianza que imperiosamente debe generar el primer mandatario, que superen dudas de más de la mitad de ciudadanos que no votaron por él. Demostrar que su discurso no fue de ocasión, que responde a su conducta personal, a sus convicciones políticas, a lineamientos programáticos del gobierno, a una democrática manera de ejercer el poder. Su gestión debe partir de algo fundamental, terminar con el falso concepto de que un Estado con un gobierno totalitario controlando las actividades públicas y privadas, equivale a fortalecer la institucionalidad, cuando inversamente subordina facultades de distintas instituciones republicanas, arrasa con un necesario equilibrio de poderes, privando al país de contar con debidos controles que eviten excesos de autoridades, en especial del presidente de la República, que está compelido a cumplir la Constitución de la que emana su cargo y la que jura defender al asumirlo.
Si el nuevo gobernante procede con austeridad en el gasto público, impidiendo corruptelas, gastos innecesarios, indelicadezas, derroches, boato, logrará el respeto ciudadano.