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Coronavirus: El 171, una variable poco fiel para evaluar la curva epidemiológica

Expertos consideran que no es un criterio confiable para analizar la situación en Guayaquil. Romo explica que es uno de los considerados, pero no el único

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En el inicio de la gestión de la línea 171, estudiantes de Medicina ayudaban con la atención.ARCHIVO / EXPRESO

No es una variable confiable. Asegurar que la disminución de las llamadas a la línea 171 es un factor para sostener que la curva epidemiológica del coronavirus se estabiliza en Guayaquil, no convence a algunos expertos en la materia.

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El ministro de Salud Pública, Juan Carlos Zevallos, el pasado 21 de abril al cumplir un mes en el cargo, dijo que la curva epidemiológica en la ciudad más golpeada por la pandemia en Ecuador se estaba estabilizando y precisó, entre otros datos para sostener dicha afirmación, que las llamadas al 171 habían disminuido. El exministro de Salud Pública, Luis Sarrazín, no cree que esa variable sea una cifra confiable para sostener dicha afirmación del funcionario público. Es más, cree que la realidad es otra. “La curva en Guayaquil definitivamente no se está estabilizando por cuanto se necesitan una serie de datos complementarios para poder afirmar, sobre todo, conocer cuál es la realidad epidemiológica en la ciudad con una adecuada encuesta para determinar la incidencia de la enfermedad en la población. No podemos hablar ni siquiera de haber llegado a la meseta de la evolución de la curva”, comentó el exministro.

Hay varias opciones para entender la disminución de las llamadas al 171, pero no tiene ningún valor para determinar que hay una disminución de la incidencia de la enfermedad en Guayaquil.

Luis Sarrazín, exministro de Salud.

Con él concuerda el también médico y expresidente de la República, Alfredo Palacio, quien asegura que la disminución de llamadas al 171 no es criterio suficiente para afirmar que la curva está llegando a una meseta o plató, como aseguró Zevallos. Más aún cuando no existe una precisión sobre el motivo de la disminución de ese número de llamadas, ya sea porque la línea efectivamente está cumpliendo su cometido o porque los ciudadanos se están cansando de llamar y no encontrar la ayuda que necesitan. “Precisamente por eso es que no es un criterio que se puede adoptar”.

El ministro y yo sabemos que ese criterio no es suficiente para afirmar que la curva empieza a enderezarse... Comparto sus aspiraciones de que tengamos mejores resultados.

Alfredo Palacio, médico y expresidente de la República.

La ministra de Gobierno, María Paula Romo, reconoció que la disminución de las llamadas al 171 puede tener una de las explicaciones. Es uno de los criterios considerados para evaluar la situación, pero no es el único. “Ninguna decisión se tomará con un único indicador”, precisó.

Así como las pruebas, las emergencias, las llamadas al 171, al 911 son indicadores importantes, pero no son los únicos. La suma de todos nos permite valorar el escenario.

María Paula Romo, ministra de Gobierno.

Existe un decrecimiento del 31 % en las llamadas, según informó el presidente Lenín Moreno en su cuenta de Twitter. “Desde febrero 28 hubo más de 1,7 millones de contactos al 171. Esta semana han disminuido las llamadas y el acceso a la aplicación SaludEC... Significa menos casos y mejor control personal”.

¿Cuál sería un criterio confiable para definir la estabilización o no de la curva epidemiológica en Guayaquil? “El tratar de llegar a un máximo de diagnósticos con pruebas confiables, no desconfiables. El Gobierno dijo que íbamos a tener 10.000 (pruebas) diarias. Aún eso es insuficiente”, considera Palacio.

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La realidad es que lograr que una operadora de la línea 171 permita acceso a una teleconsulta médica es tarea casi imposible. Para ellos, la única urgencia aceptada es que el paciente esté con fiebre y problemas respiratorios. No sirve el hecho de que se indique que ha tenido contacto con personas que tienen resultados de COVID-19 en las pruebas rápidas.

El personal que atienden las llamadas ni siquiera pregunta el nombre de la persona que llama ni el número de cédula del contagiado por posible receptor del virus, menos del sector del que se comunica. La respuesta final es la misma: “Sentimos no poder ayudarlo, pero solo estamos atendiendo casos graves”. AAE-RTG